Ceranda Digital

Publicado el 9 de Noviembre, 2005, 13:17

Desde El Bierzo

Helena Fidalgo Robleda (*)

El Mundo-La Cronica -08-11-05

Negra historia esta del carbón, condena a largo plazo que arrastramos como la  cadena de un reo. El sector minero, antaño estratégico tanto social como económicamente, siempre durísimo, continúa su lenta pero inexorable decadencia, en un proceso que sólo es noticia cuando altera el aburrimiento cotidiano con huelgas y cortes de carretera. En el fondo nada ha cambiado y me temo que nada cambiará cuando todos lleguen a un acuerdo y firmen el nuevo Plan del Carbón, que será como el anterior, una especie de tratamiento paliativo destinado a garantizar una agonía más o menos indolora. Hace un montón de años, cuando comenzó todo, aún podíamos creernos aquella patraña de la reconversión y la reindustrialización de las zonas mineras, mentira piadosa cuya falsedad el tiempo se ha encargado de poner en evidencia Ahora ya sabemos que lo que se ha hecho (y lo que se continuará haciendo) es una liquidación progresiva diseñada aplicando el principio del sálvese quien pueda. Desde fuera y con cierta inocencia, cabría pensar que el primer paso imprescindible para componer un nuevo plan sería evaluar los resultados del anterior. ¿Hasta qué punto ha sido eficaz? ¿Cuánto dinero se ha dilapidado en proyectos, algunos descabellados, que nada aportaban al desarrollo económico de los municipios afectados? ¿Dónde han ido a parar las subvenciones? ¿Qué han hecho los empresarios, salvo explotar los recursos y recibir ayudas sin tasa? ¿Para qué han servido las jubilaciones anticipadas? Supongo que a nadie le apetecerá hacer balance, porque sería desastroso, aunque bien visible en los pueblos vacíos y abocados a la ruina. La verdad es que durante todos estos largos años, ni unos ni otros han sido capaces de promover un desarrollo industrial que permitiera garantizar la vitalidad de las comarcas mineras y el mantenimiento de los puestos de trabajo. Incluso han llegado a convencernos de que no había alternativas, que la extracción del dichoso mineral era una especie de destino cruel, tras el que no podía quedar sino el vacío. Y lo peor es que nada hace pensar que esto vaya a ser diferente de aquí en adelante. Mientras caduca el viejo plan y se pone en marcha el nuevo, durará el intermedio agitado de negociaciones y protestas, tan llamativas, que finalmente no son más que un regateo en el que cada uno va a lo suyo. El gobierno, procurando escatimar las ayudas a las empresas para que echen el cerrojo de una vez. Las empresas, que con el cuento de la pena han obtenido beneficios a pesar de todo, tratando de negociar la reducción para que no se les acabe de repente el momio. Y los mineros intentando asegurarse las prejubilaciones, que es lo único que les queda. Eso sí, todavía tendremos que aguantar a unos cuantos políticos repitiendo lo de la 'apuesta por el futuro del carbón', frase que tienen aprendida de memoria y que deben de pronunciar mientras contienen la risa.


(*) : Helena Fidalgo Robleda Ponferrada 1964
Licenciada en Filología Hispánica. Ha trabajado como profesora de Enseñanza Media y periodista (redactora de Aquiana). Ha publicado cuentos y reseñas en revistas culturales (Turia, Zurgai…), así como numerosos artículos de investigación y crítica literaria. Finalista en el XII Premio de Narración Breve UNED. Miembro de la Asociación Española de Semiótica y de Instituto de Semiótica Literaria y Teatral de la UNED. Ha pronunciado conferencias sobre Literatura y Cine en diversos cursos, congresos y seminarios. Columnista de El Mundo – La Crónica de León. Tertuliana del programa Vivir Castilla y León de TVE. Es editora (Ediciones Hontanar) y profesora de la Escuela de Cinematografía y Artes Visuales de Ponferrada.

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