Ceranda Digital

Publicado el 19 de Noviembre, 2005, 12:22

Escrito por Afrodisio Ferrero Pérez (*)
Ceranda - 19-11-05
Lo más importante de León -lo hemos dicho alguna vez- es la huella que la ciudad va dejando en la imaginación de los hombres. Y una de ellas es su capacidad creadora. Así se puede hablar de León, ciudad de ensueño; León, en trayecto de caída; León, en apogeo; León, como comunidad uniprovincial; León, cantera de escritores, poetas y políticos; León, querer y poder; León, como ciudad narrativa.

En este horizonte narrativo destacan algunos autores leoneses de nacencia y arrogancia. Sin pretender omitir a nadie, bástenos citar, entre otros, a Luis Mateo Díez, Victoriano Crémer, Máximo Cayón Waldaliso, Juan Pedro Aparicio, Jesús Torbado, José María Merino, Juan Carlos Villacorta, Francisco Umbral, Víctor de la Serna, Pedro García Trapiello¿ Todos ellos, en sus creaciones literarias fijan, como escenario, la ciudad de León. Precisamente, García Trapiello, acaba de publicar un libro con este título: «Una ciudad de Sotas, Caballo y Reyes» y como subtítulo: «el viejo León en un paseo canalla y una sentada sentimental». Aún sin hacer un análisis profundo, creo que nos encontramos con un autor que enlaza con la novela picaresca y costumbrista del siglo de Oro.

El libro citado (Ed. Celarayn, 150 páginas) es un claro ejemplo de recreación literaria de León, como ciudad narrativa. Trapiello, en sus disquisiciones sobre la realidad leonesa y su intrahistoria nos muestra una ciudad novelada. Sus alegatos y algunas fábulas, llenas de picardía y sátira, nos conducen a un León desconocido y sorprendente. Según confesión del autor es el resultado de un paseo por la ciudad de León con motivo de un Congreso de profesores: «Unesco por medio». Ahora, al sacar a la luz pública el conjunto de narraciones, nos revela un fragmento de la historia leonesa, aunque novelada. En palabras de Trapiello, León no tiene una historia; tiene dos más y tres enfrentadas, y, además trescientas que van en procesión de cronistas y turiferarios.

Cada autor, en sus narraciones, proyecta sus anhelos, querencias, recuerdos, evocaciones, incluso visiones poéticas que contribuyen, unas y otras a configurar las distintas dimensiones de León. En este sentido, el gran cronista Víctor de la Serna dijo: «León tiene escala propia -y añadía- León no es una suma, es un producto; León es España». León simbólico o narrativo muchas veces está construido con el ropaje de la fabulación para elevar la categoría de la ciudad a la misma realidad leonesa.

Siempre he creído que analizar León, como ciudad narrativa, es aprender a nombrarla y admirarla como si fuera la primera vez. Porque la ciudad nunca se desvela del todo. De ahí las muchas y variadas interpretaciones. La ciudad se construye y se fabula a medida que se contempla. Es el «territorio de la memoria» el que nos marca el criterio o la forma de comprender y sentir una ciudad. De esta suerte, los autores generalmente se enraizan y su ciudad es la fuente permanente de su inspiración y creación literaria. Romances viejos y nuevos, historias verdaderas y noveladas, recuerdos y evocaciones, estudios sociales y económicos, así como otro tipo de análisis nos ayudan a comprender el cuerpo y alma de la ciudad leonesa; es decir a valorar el presente y el porvenir desde la historia, la creación literaria y la investigación científica. Es la variedad de perspectivas, en frase ortegiana, las que nos ayudan a conocer la realidad vital.

Como resumen, Pedro García Trapiello, con una forma de escribir al estilo de Cela -y también de Luis Mateo-, con escasa puntuación, nos describe una escena leonesa en la que aparece don José Ortega y Gasset (Diputado por León, 1931), y le hace «morir en León». Soy consciente de que se refiere a la «muerte política», porque como es notorio, murió en Madrid (1955) y, que, precisamente, este año se conmemora el cincuentenario de su fallecimiento. Por diversas circunstancias de mi estancia en Madrid, como estudiante de Derecho, asistí a su entierro.

En concreto, la obra de Trapiello, con sus historias noveladas, refleja un universo de honor, ambiciones y frustraciones de una época de los entresijos de la historia leonesa. Y dentro de esa perspectiva, el autor no olvida la fuerza del amor y la ternura en distintos pasajes. Como la historia tiene muchos perfiles, la ciudad de León seguirá inspirando, a lo largo del tiempo, nuevas narraciones a periodistas, historiadores, escritores, investigadores, economistas, sociólogos, poetas, y a cualquier ciudadano que aspire a sentir y amar a su ciudad.

(*): Afrodisio Ferrero Pérez (Bercianos del Páramo-León, 1936). Cursó los estudios primarios en las Escuelas de San Pedro de Bercianos y Brañuelas.

Posteriormente estudió el Bachillerato Superior, con Examen de Estado, en el Instituto "Padre Isla", de León. Una vez superado el Examen de Estado, cursó la Licenciatura de Derecho en la Universidad Complutense (1954-59). Amplió sus estudios en las Universidades de Paris y Londres con becas. Asimismo se diplomó en Sociología por el Instituto "Balmes", en Madrid, bajo la dirección del profesor José Luis Aranguren. También se licenció en Periodismo, cuyo ejercicio ha compatibilizado con la abogacía en Madrid.Afrodisio Ferrero se ha forjado al calor del periodismo y la sociología; elementos en los que ha encontrado su refugio vital.Su actividad periodística se ha desarrollado en los diarios Pueblo y ABC, de Madrid, en la modalidad de prensa escrita. Y en el medio de TVE, como redactor-documentalista durante veinte años. Además colabora y ha colaborado en la prensa leonesa, así como en revistas especializadas.

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