Ceranda Digital

Publicado el 19 de Diciembre, 2005, 19:59

Escrito por Antoni Puig Solé

Nou Cicle - Diciembre 2005

CONTESTACION AL ARTICULO DE JUAN FRANCISCO MARTIN SECO "ESTATUTO, NACIONALISMO Y LIBERALISMO"

Desde la aprobación de la propuesta de Estatuto por el "Parlament", se vienen  revitalizando los tópicos sobre Cataluña y los catalanes. Es cierto que la trascendencia del Estatuto demanda un debate  en toda España, que debería sostenerse con  argumentos contrastables y consistentes,  sobre todo si se toma en consideración  el carácter novedoso de muchas de sus  propuestas. Pero  da la impresión de que algunos quieren lo contrario, a sabiendas de que -como  años atrás  recordaba Martín Seco (MS a partir de a ahora), "las propuestas poco argumentadas son  las que con  facilidad calan en la gente".

Cuando el  debate es superficial favorece a la derecha nacionalista catalana. Le permite contar con todos los ingredientes para  resucitar el victimismo, que tantos dividendos le proporcionó en el pasado.

Para los partidos de izquierda las cosas son diferentes. Según como se gobierne  esto, aparecerán o no fricciones entre trabajadores catalanes y del resto de España. El conflicto puede  llegar incluso al interior de Cataluña. Este sería el decorado preferido por los sectores  más reaccionarios. Saben que un mecanismo que permitiría a la derecha recuperar el gobierno, tanto en Cataluña como en España, es dividir a las clases populares y crearles una  frustración que propicie entre ellas  el abstencionismo electoral.

Por el contrario, si este proceso se gestiona bien, no sólo se  dará un paso de gigante en lo referente a la estructuración de España y logrará un Estado que puede ser más eficiente en  temas sociales. También se   cicatrizarán heridas que permanecen abiertas desde que el fascismo abolió los Estatutos de autonomía al imponerse por las armas. Por otra parte, la clase obrera y el resto de las clases populares sellarán con más fuerza su unidad.

Los partidos de izquierda, tanto en Cataluña como en el resto de España, de momento – y no sin problemas-  están a la altura de las circunstancias (debaten argumentadamente). Esto también  es lo que  cabe esperar de las organizaciones sindicales de clase. No  ocurre lo mismo con algunos compañeros de izquierdas que desde  hace  un tiempo van  por libre. Este es precisamente el caso de  MS. que legítimamente se suma a la discusión pero lo hace, como intentaré demostrar,  utilizando aquel método poco argumentado al que me he referido más arriba y  que con acierto el mismo criticaba hace unos años.

En uno de sus artículos, el último que he leído y el único que en estas líneas comentaré,  MS inscribe  al Estatuto, "en una concepción del Estado predemocrática". Intenta así, hacernos caer en  la trampa que ya se ha tendido varias veces desde los círculos neoliberales, especialmente   siempre que se ha querido imponer alguna  de las   reformas laborales contrarias a los  trabajadores. En cada una  se  dijo, en uno u otro momento,  que "era necesaria" para poner fin al " proteccionismo" del  "Estado predemocrático". Pero es sabido que bajo  el " Estado predemocrático", o sea, en el franquismo, imperaba una opresión feroz y sanguinaria contra las clases trabajadoras y también contra  los pueblos de España.

MS,   dice no querer "detenerse en comentar  si Cataluña es o no una nación", pero a continuación, afirma sin ton ni son,  que hoy  "Cataluña (NO)  presenta más diferencias con el resto de España que las que existen entre Andalucía y Aragón o entre Valencia y Asturias".  Debería, en todo caso, puntualizarnos cuál es la herramienta de medición de diferencias que  ha empleado y qué  ha  medido.

Por otra parte, MS "evalúa" el  federalismo del Estatuto. Lo compara con el modelo federal de los EE.UU.  y aquí su medidor le lleva a concluir que lo  sobrepasa. No  adivino, de nuevo, qué  ha comparado.  Pero, por lo que leo,  me figuro que tiene que ver con la composición de lugar que él se ha hecho del federalismo, las políticas fiscales y la redistribución en EE.UU.  Antes de pronunciarse sobre  estas materias y comparar,  es bueno  buscar  más  información. Si lo hacemos,  a lo mejor, nos encontramos con alguna que otra sorpresa. Por otra parte, puestos a  comparar, ¿por qué no con Suecia, en lugar de tomar como referente, a los EE.UU.?

Pero no nos engañemos. Con todas estas frases aparentemente inocentes, se  quiere extender la opinión de que "los catalanes se están pasando", paso previo para  justificar  que todo  debe quedar  como está, o sea, como se dejó desde el inicio de la transición. No  olvidemos que en aquel momento no se pudo –o no se supo-   reconocer nítidamente que Cataluña, Galicia y Euskadi son entidades nacionales con unas  características muy acusadas que las distinguen entre sí, y respecto al resto del Estado español. Todo ello como consecuencia de las fuertes resistencias de los sectores más reaccionarios y del ruido de sables.

Coincido en  que al ESTADO  le corresponde  una función social, aunque sin  olvidar por ello que sus tareas, no son una, sino  diversas. En  España, en concreto, lo que definimos como Estado del bienestar, se  sustenta  (aunque no únicamente)  en tres materias: sistema público de protección social, enseñanza  y sanidad.

 Por lo que respecta a la primera, la protección social, en su vertiente contributiva, lleva acabo políticas distributivas  que benefician a las clases trabajadoras  gestionando las cotizaciones sociales a través de un interesante sistema de reparto. El Estatuto no interfiere en los aspectos legislativos de  esta materia y respeta la caja única. Las políticas asistenciales, por su parte, giran alrededor de subsidios condicionados. El Estatuto tampoco acentúa los requisitos de acceso ni se opone a que existan territorios con condiciones más laxas, como Andalucía y Extremadura con derecho al subsidio agrario.

En cambio,  sanidad y educación -otras dos grandes patas de nuestro Estado del bienestar- son competencias de las autonomías. Si queremos que las presten de una manera digna, hay que asegurarles los recursos suficientes.

Todos estaremos de acuerdo en que a un ciudadano de Cataluña  al atenderlo en un hospital deben respetársele, como mínimo,  un catálogo de condiciones que se establecen con carácter universal para toda España. Lo mismo ocurre en la enseñanza aunque aquí deben tomarse en consideración la diversidad lingüística y las diferentes realidades productivas.  No  sé si es a estas prestaciones a las que se refiere  MS cuando dice que los que más aportan deberían recibir  "menores prestaciones del erario público". En todo caso,  si no es a ellas, tengo curiosidad por saber a cuáles  se está refiriendo. Y no olvidemos que de lo que estamos hablando es de la redistribución territorial. Si nos refiriéramos a la solidaridad intergeneracional o entre personas de diferentes rentas sería otro baile.

No hay duda que nuestro Estado del bienestar debe ampliarse. Tiene que abordar, por ejemplo,  el tema de la vivienda. Pero también es una competencia ya cedida a todas las CC.AA. Y sinceramente, no la percibo más problemática en  otras partes de lo que ya es en Cataluña.

Algunos pueden llegar a pensar -me consta que MS es uno  ellos- que con la descentralización, a la parte del Estado, gestionada desde la administración central  no le quedan posibilidades de hacer políticas públicas. Se equivocan: aún son muchas las necesidades sociales por cubrir.

Tengo la impresión, al leer determinados comentarios como los que últimamente hace MS –y advierto que ahora exageraré un poco- que algunos compañeros están sumergidos en un profundo sueño donde aparece una Cataluña, en la que sólo hay un barrio alto, poblado por personas ricas. No sé si se percatan de que la burguesía es, como en todas partes, la clase social minoritaria. Son las gentes trabajadoras  las que hicieron posible que Cataluña fuera pionera en la lucha antifascista,..,  las que recientemente llenaron calles contra la guerra imperialista y las que más  reclaman los derechos nacionales. Cataluña dispone de una robusta población activa (mayoritariamente asalariada), a la que se han incorporado gran parte  de las mujeres (1.400.000) en edad de trabajar. Su dinamismo la  convierte  en  polo de atracción de inmigración. Primero proveniente de las clases populares de muchos pueblos y ciudades de España. Ahora de otros países. Los partidos que forman el gobierno autonómico.   cosechan  apoyos principalmente en  barriadas y poblaciones donde residen  las gentes trabajadoras. El partido de las gentes con patrimonios y rentas elevadas, la de los   barrios altos, en cambio, es, en primer lugar  el PP,   el único  que  ha votado en contra del Estatuto en el Parlament de Cataluña.

Esto debe tenerse en cuenta al hablar de la financiación territorial. Los derechos básicos de ciudadanía, y aquí MS de nuevo acierta, deben garantizarse a la totalidad de  los ciudadanos. Lo que ha de tomarse en consideración, por tanto, es el número de ellos que habitan en cada comunidad, más que la cuantía de hectáreas, muchas de las cuales, por cierto, en algunos puntos de España, aún son propiedad de un  reducto de terratenientes, generalmente votantes (o militantes) del PP,  de los que nos olvidamos con demasiada frecuencia. Este criterio también tiene que presidir una posible reforma electoral y no las demandas antidemocráticas de los que sólo piensan en modificar la norma  para dejar fuera del Parlamento Español a los diputados nacionalistas. Algunos, y aclaro de nuevo que ahora tampoco pienso en MS, querrían  hacer en España, lo  que en Turquía se hace con los partidos nacionalistas de la minoría kurda.

Es un insulto a nuestro pueblo tener que  oír que Cataluña quiere expoliar al resto del Estado y  que  además se coloque  al Estatuto en las órbitas del neoliberalismo. Con este tipo de afirmaciones MS da la impresión de que para él, lo único no  rabiosamente neoliberal, es negar   recursos a los gestores de la sanidad y la enseñanza para transferirlos  a los de la política de defensa.

No todo son divergencias con MS.  Cuando emplea la palabra  con criterios más rigurosos que  en el artículo que ahora  comento, y en la mayoría de las  ocasiones lo suele hacer,  hasta lo admiro moderadamente. Tiene, por ejemplo,   más razón que un santo, al reivindicar un sistema fiscal progresivo, donde quien más gana más paga, incluso más que proporcionalmente. Ahora bien, la progresividad no tiene porqué verse  debilitada por el Estatuto. La han debilitado ya, en todo caso, la práctica totalidad de las administraciones que en materia fiscal tiene potestad normativa; pero muy en particular  lo ha hecho el gobierno central, sobre todo cuando ha estado en manos de este  PP que encabeza la cruzada antiautonomista. No seré yo quien desprecie los niveles de progresividad que aún mantiene nuestro  sistema impositivo. Más a sabiendas que, con la excusa de "simplificarlo" o "reverdecerlo" con supuestos impuestos "ecológicos", hay quien lo quiere aplanar un poco más. Pero considero que ya  nos hemos situado en un punto en el que las clases sociales que más aportan  son las que  menos tienen. El IVA o el impuesto sobre el alcohol o el tabaco, para poner tres ejemplos,  los pagamos los consumidores. Los trabajadores se ven obligados a destinar íntegramente su renta al consumo presente y a superar su endeudamiento (contraído en parte por el consumo ya realizado). Los más ricos sólo destinan a consumir una parte ínfima de su riqueza. En cuanto al IRPF, la recaudación proviene, en buena parte, de las aportaciones de los trabajadores. Esta es una de las razones por las que Cataluña contribuye más: por tener mayor número de asalariados.

Acabo con algo que  puede parecer anecdótico  pero  en el caso que nos ocupa  creo que no lo es: A MS no ha de preocuparle  que "la Caixa ingrese en la delegación de la Agencia Tributaria de Barcelona las retenciones de sus empleados en cualquier parte del territorio español, así como las retenciones sobre las rentas de capital de todos sus clientes" En esta materia  tampoco hay expolio. Todos ellos    -con o sin nuevo Estatuto -  presentan su declaración de renta en la comunidad autónoma en donde residen. Esto,   imagino que MS, dado que ha  sido Secretario General de Hacienda, lo conoce sobradamente. Entonces, ¿por qué no  se da cuenta de que se  está precipitando?.


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