Ceranda Digital

Publicado el 10 de Marzo, 2006, 10:20

 

 Escrito por Isabel Vazquez Mijares

Ceranda -10-03-06

Ante la proximidad de nuevas elecciones, locales y autonómicas, es importante valorar la importancia de aquellos elementos capaces de movilizar a los indecisos y a los abstencionistas, presentando un programa que actualice los valores clásicos de nuestro ideario, después de una atenta escucha a las inquietudes de los ciudadanos. Es de vital importancia presentar candidatos cuya trayectoria política y ciudadana tenga credibilidad y coherencia  con las propuestas que defendemos.

La sociedad ha cambiado y hemos de interpretar sus aspiraciones y deseos, que  no coinciden con los planteamientos de la derecha, que no hacen sino agrandar las diferencias económicas y reducir los espacios para que la mayor parte de la sociedad pueda tener oportunidad de una vida más libre y plena. Nuestro reto hoy es resultar convincentes en las propuestas para una economía sólida, servicios públicos de calidad y un moderno y equitativo estado del bienestar. Los socialistas pretendemos mejorar las condiciones de vida y trabajo de la gente corriente y podemos decir que hemos alcanzado, en gran medida, esto. Pero vemos que las preocupaciones y expectativas del ciudadano están cambiando, a partir del hecho de las diferencias de situación entre jóvenes y mayores, entre nativos e inmigrantes, entre las ciudades y las zonas rurales, entre derechos y responsabilidades.... contribuyendo a un estado de malestar. En nuestra impaciencia por crear una sociedad, basada en la libertad individual, hemos descuidado la necesidad de cohesión social, basada en valores fundamentales, que se ven amenazados cuando se erosiona la igualdad de derechos y oportunidades y se amplían y consolidan las desigualdades económicas en nuestra sociedad.

Es importante también cuidar el lenguaje y la expresiones de los políticos, que hace que la gente los identifique con la mentira y actúe como un corrosivo a largo plazo, degradando la democracia, la credibilidad del político y la del partido que lo sustenta, destruyendo al tiempo la fé de los votantes. Por ello, la honestidad y la integridad son esenciales  para que el ciudadano defienda la democracia y respalde las decisiones de quienes encarnan esos valores.

Es de total necesidad adoptar altos niveles de exigencia para que los ciudadanos esperen que sus representantes, en especial los socialistas, tengan un alto nivel de exigencia en su comportamiento, referido, sobre todo, a su integridad  y ausencia de aprovechamiento personal. Puede parecer extraño que se apliquen diferentes barras de medir, según el lugar que se ocupe en la política, y se puede pensar que es injusto. En los últimos tiempos, demasiados `políticos han adquirido una imagen  poco limpia e incluso corrupta, que ha contribuido a erosionar  el concepto de política. No es bueno, ni para ellos, ni para la sociedad. Hay que elevar la calidad de la actividad política, teniendo en cuenta que la manera más importante de juzgar cualquier gestión es ver si los políticos generan esperanza o frustración, si contribuyen a que la gente comprenda su situación y luche por modificarla, o si hace que la misma tenga una postura cínica  acerca de la posibilidad de cambio.