Ceranda Digital

Publicado el 10 de Mayo, 2007, 21:15

Escrito por Felipe Martinez Cañibano

  Que ex-Delegado de la Generalidad de Cataluña en Madrid Raimon/Raimundo Martinez Fraile se le calentase la boca y de sus labios saliera una expresión despreciativa hacia el anterior Presidente de la Generalidad "... son propias de una persona enferma". Yo diria más bien son impropias de una persona de su anterior rango y posición.

Porque a la fecha en la que Raimundo Martinez Fraile hizo tales declaraciones (07/05/07) todavía era y es Pasqual Maragall Presidente de su partido (PSC) e igualmente compañero de este.

Y es que alguien que ocupaba dicho cargo debiera, cuando menos, hablar de lo que sabe y no hacerlo "de oídas" o por despecho.

 Lo comentado por Pasqual Margall tiene un fiel reflejo en el Diario de Miquel Iceta, persona de demostrada solvencia intelectual e independencia de criterio: Un Articulo de Pasqual Maragall

(..)Las dificultades de plantear la reforma constitucional -seguramente la vía más ambiciosa y la que mejor blindaría las aspiraciones catalanas- como consecuencia, principalmente, de la actitud del Partido Popular, y también del rechazo del plan Ibarretxe, me llevaron a creer que la propuesta de reforma del Estatut de Catalunya era una vía alternativa para conseguir el objetivo de la España plural. Y aquí es donde seguramente me equivoqué. La segunda vía era políticamente más factible, pero ofrece menos garantías de futuro.

Y continua exponiendo

Un rechazo o retraso ulterior o modificación sustancial del Estatut - después de su aprobación en el Parlament de Catalunya, en el Congreso de España, en el Senado, y pasado el referéndum catalán del 18 de junio- sería la confirmación de las sospechas nacionalistas tradicionales: en España, a lo máximo que podemos llegar es a soportarnos con resignación, a la "conllevancia", como decía alguien. No es lo que habíamos pretendido. Ni es lo que hemos de pretender. Esto es lo que dije al periodista italiano, uno de los biógrafos de Zapatero, en Roma durante el congreso de La Margherita de Rutelli y Prodi, y lo que reiteré en una conversación con el periodista Jordi Barbeta.

Lo cierto es que los desencuentros entre Raimon y Pasqual Maragall vienen de lejos, de su etapa como concejal en el Ayuntamiento de Barcelona durante dos legislaturas, ocupándose en la ultima de los aspectos turisticos de Barcelona como destino en la etapa de los Juegos Olimpicos. Y a lo que parece, su toma de posición se asemeja más "a un ajuste de cuentas", y quedar bien ante determinados sectores del PSC. Todo un coctel explosivo. Primero por intentar vilipendiar a un Presidente de la Generalidad. Cosa inaudita que nunca ocurrió con Jordi Pujol. Y en segundo lugar, porque Barcelona para las elecciones locales requiere de los esfuerzos de la totalidad del PSC. Sin fisuras. En esas condiciones el actual Presidente de la Generalitat Jose Montilla lo ha tenido fácil con el cese/dimisión de Raimon reafirmando su autoridad. Y de paso ha dado un "aviso a navegantes" al resto de los componentes del Tripartito.

 Ver además: Leoneses en el Gobierno de Rodriguez Zapatero

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