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Mundo


Publicado el 1 de Julio, 2007, 14:38

Escrito por  Iliana Olivié, investigadora principal de Cooperación Internacional y Desarrrollo del Real Instituto Elcano, y Federico Steinberg, investigador del Real Instituto Elcano y profesor del Departamento de Análisis Económico de la Universidad Autónoma de Madrid (REAL INSTITUTO ELCANO, 23/05/07):

Tema: La OCDE ha publicado recientemente los datos de ayuda para 2006. Detrás del primer descenso, desde 2001, en el volumen total de ayuda al desarrollo del conjunto de los donantes, se esconden importantes operaciones de cancelación de deuda en 2005 y muy diversas tendencias entre donantes.

Resumen: En primer lugar, se repasan los datos de la ayuda al desarrollo para 2006, publicados recientemente por la OCDE. Así, se destaca la principal causa del descenso del volumen total de ayuda respecto del año anterior; esto es, la finalización el año anterior de importantes operaciones de cancelación de deuda. A continuación, se revisan los principales avances en los denominados nuevos instrumentos de la ayuda y, en particular, en el impuesto sobre billetes aéreos, la Facilidad Financiera Internacional para las Inmunizaciones y los incentivos para la investigación de la industria farmacéutica. Este análisis concluye con algunas reflexiones sobre las posibilidades de ampliación de las iniciativas de condonación de deuda multilateral, sobre el margen de mejora de la calidad de la ayuda y sobre los avances previsibles en materia de nuevos instrumentos de financiación para el desarrollo. [continua leyendo ...]

Publicado el 6 de Junio, 2007, 19:27

Escrito por Pierre Schori, director general de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE).

Ha sido enviado especial del secretario general de Naciones Unidas en Costa de Marfil

EL PAÍS-  17/05/07

¿Podemos los europeos continuar haciendo uso al mismo tiempo de un lenguaje de promoción de la democracia hacia el mundo árabe y de una política que niega en la práctica lo que promociona en la teoría? En una reunión de la Iniciativa Árabe para la Reforma (ARI, en sus siglas en inglés) celebrada en Ammán en abril pasado, el príncipe Turki al Faisal indicó la nueva y proactiva política exterior saudí. "La reforma para los árabes es imperativa, no opcional". El príncipe respaldó el programa de la ARI pero rechazó "ofertas externas… que se nos presentan con diagnósticos y prescripciones preconcebidas… y perspectivas muy alejadas de la realidad regional".

El príncipe Al Faisal puso como ejemplo de esa promoción de la democracia realizada por la fuerza el programa de reformas impuesto en Irak. Un esfuerzo por "vestir a ese país con una prenda confeccionada en Washington, en un intento de transformar de un día para otro el país en una sociedad distinta que sirva de ejemplo para un nuevo mundo árabe". Para el príncipe, que dirige el Centro Rey Faisal para la Investigación y Estudios Islámicos, el fracaso de estas políticas es evidente: "La democracia se ha convertido en un sectarismo odioso, el gobierno de la mayoría se ha convertido en dominación sobre la minoría, la justicia se ha convertido en opresión, el Estado de derecho ha cedido terreno al dominio de las milicias, y los derechos humanos dan paso a sentencias de muerte". [continua leyendo ...]

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Publicado el 21 de Abril, 2007, 11:37

Escrito por  Joseph Eugene Stiglitz, Economista,  premio Nobel de Economía.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia © Project Syndicate, 2007

El Pais - 19/04/07

El éxito de China desde que comenzó su transición a una economía de mercado se ha fundado en unas estrategias y políticas adaptables: a medida que se resuelven unos problemas, surgen otros nuevos, y hay que elaborar políticas y estrategias nuevas para ellos. Este proceso incluye la innovación social. China ha reconocido que no podía limitarse a trasladar las instituciones económicas que habían funcionado en otros países; como mínimo, había que adaptarlas a sus problemas específicos.

Hoy, China debate un "nuevo modelo económico". Desde luego, el modelo económico anterior ha tenido un éxito indiscutible, puesto que ha producido un crecimiento anual de casi el 10% a lo largo de 30 años y ha sacado a cientos de millones de chinos de la pobreza. Los cambios se ven no sólo en las estadísticas, sino, todavía más, en los rostros de la gente que se ve en el país.[continua leyendo ...]

Publicado el 13 de Abril, 2007, 11:14

Escrito por Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores

El Pais - 13/04/07

Hace muchos meses que no habíamos asistido a un escenario como el de las últimas semanas en Oriente Próximo. En efecto, la formación del gobierno de unidad nacional en Palestina, los esfuerzos de paz árabes en la Cumbre de Riad y la reanudación de los contactos entre Israel y Palestina son acontecimientos que permiten vislumbrar una posibilidad de progresar hacia la paz en la región. Por supuesto, debemos ser cautelosos. Oriente Próximo ha conocido otros periodos propicios y es bien sabido que no concluyeron como deseábamos. La violencia recurrente, la indecisión, los errores políticos y, en definitiva, la falta de perspectivas supusieron la pérdida del mínimo de confianza mutua que precisan las partes en toda negociación de paz. Paradójicamente, los años de crisis no han impedido la aceptación general del paradigma -inasumible en 1991 para la mayoría- de que la solución pasa por la creación, junto a Israel, de un Estado palestino viable, contiguo e independiente, cuyas fronteras han de establecerse sobre la base de las existentes en 1967, con las únicas modificaciones que las partes libremente acuerden. [continua leyendo ...]

Publicado el 5 de Febrero, 2007, 19:38

Escrito por Louise Arbour Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

El Pais - 05/02/07

Traducción de Jesús Cuéllar Menezo

Mañana, 6 de febrero, la trascendental Convención Internacional para la Protección de todas las Personas frente a la Desaparición Forzosa podrá firmarse en París. Este tratado, negociado en un tiempo récord bajo la supervisión de Francia, llena un flagrante vacío de la legislación internacional en materia de derechos humanos, haciendo explícita la prohibición de las desapariciones. Ahora la tarea consiste en garantizar que la nueva convención sea pronto aplicada para responder a las esperanzas y demandas de justicia de las víctimas y de sus familias, así como para satisfacer su "derecho a saber". [continua leyendo ...]

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Publicado el 5 de Enero, 2007, 12:17

Escrito por  Manuel Maria  Escudero Zamora (*)

España dio el espectáculo. Y lo hizo por partida doble.

Por un lado, ningún Estado miembro hasta la fecha había realizado una contribución voluntaria mayor, en una sola vez, al sistema de Naciones Unidas. El gesto español -700 millones de dólares para dar un impulso substancial a los Objetivos de Desarrollo del Milenio- ha causado gran sorpresa en los círculos diplomáticos ante la ONU. Muchos, acostumbrados al toma y daca de la política internacional, se han preguntado por el motivo detrás de este gesto inusual. La explicación es muy sencilla, y también poco habitual.

Pero además, quienes asistimos el 18 de diciembre en la gran sala de la Asamblea General de Naciones Unidas al concierto de despedida de Kofi Annan organizado por España, tuvimos la sensación de que un trocito importante de historia contemporánea se escribía ante nosotros.

Allí, cerca del futuro secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon, se sentaba el todavía secretario general Kofi A. Annan junto al presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro de Turquía, Tayyip Erdogan. Las palabras más elocuentes de ambos estadistas estuvieron dirigidas a Annan, y todos allí, cuando este último habló, aplaudimos emocionados ante la imagen de un gran hombre que se va y el legado que deja. [continua leyendo ...]

Publicado el 12 de Octubre, 2006, 11:43

Escrito por Felipe Martinez Cañibano

El gobierno chino, en su último plan quinquenal, ha dado prioridad a la eficiencia energética para alcanzar sus objetivos económicos. No obstante, no están demasiado claros los planes de acción detallados ni las actividades que llevar a cabo. El objetivo de este artículo, cuyos autores son Richard Bradley y Ming Yang de la International Energy Agency es mostrar, con la experiencia de la OCDE, cómo puede avanzar China en actividades y acciones concretas [continua leyendo ...]

Publicado el 7 de Octubre, 2006, 20:00

Escrito por  Felipe Martinez Cañibano

Acabo de leer la siguiente información de Efe, recogida en Periodista Digital:

 Dos miembros del PT dejan la formación por un escándalo de corrupción

Viernes, 6 de octubre 2006

Dos miembros del Partido de los Trabajadores (PT) involucrados en la compra de un dossier contra opositores al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva renunciaron hoy a esa formación, informaron fuentes políticas.

La decisión de abandonar las filas del PT fue notificada a la dirección del partido por Jorge Lorenzetti, que hasta fines del mes pasado integró el equipo de campaña de Lula, y por Hamilton Lacerda, un importante asesor del senador Aloisio Mercadante, quien el pasado domingo perdió la elección a la gobernación de Sao Paulo.

Si esto es cierto creo honestamente que el Partido de los Trabajadores puede comenzar una nueva senda de regeneración politica que permita al pueblo brasileño volver a confiar en el Partido de los Trabajadores al que una parte del electorado le dió la espalda en la "primera vuelta" de las elecciones brasileñas por anteriores acusaciones de corrupción politica. [continua leyendo ...]

Publicado el 27 de Julio, 2006, 12:55

Escrito por James Petras

Rebelión/CX 36 Radio Centenario

A partir de esta visión, con diferentes grados de agresividad, primero han conquistado territorios en Palestina; han ocupado el sur del Líbano y forzosamente tuvieron que salir por la resistencia de Hezbollah. Y ahora vuelven a la carga destruyendo totalmente la economía en Gaza para forzar lo que algunos laboristas sionistas llaman "las condiciones por la salida voluntaria de la población palestina" (lo dicen así con todo cinismo) y es lo mismo que están haciendo en el Líbano ahora, bajo el pretexto de un conflicto donde cayeron dos presos. Con este pretexto están destruyendo toda la economía del Líbano, incluso atacando a un gobierno que es cliente de Washington y atacando soldados fieles al liderazgo político pro Washington. Eso debe indicar para mucha gente que Israel no es un simple agente del imperialismo norteamericano sino que realmente tiene sus propias ambiciones imperiales y su política estratégica y que lo que Estados Unidos tolera de que Israel está atacando a sus clientes, es porque el lobby judío en este país no le permite a Washington defender a sus propios clientes, a defender las inversiones norteamericanas en el Líbano ni los proyectos de reconstrucción en Gaza. [continua leyendo ...]

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Publicado el 19 de Julio, 2006, 11:04

Escrito por Carmen Sánchez Carazo

Ya tengo luz, más de 24 horas sin energía, todavía se va y se viene. Me quede sin batería en el ordenador, no tenía batería en el móvil y tampoco en el fijo, no podía recibir noticias por la televisión ni por radio, sin nevera ni cocina, ¡no podía hacerme café!, ni limpiarme los dientes con el cepillo eléctrico, no tenía ascensor. Durante 24 horas, horas sin que Esperanza Agruirre ni Ruiz Gallardón se preocupasen de los vecinos. Me encontré al concejal del PP, que gobierna la Junta de Chamberí, y le pregunte cuándo terminaría este "asedio" y me dijo que eso era de la compañía, él no sabía nada. Quede alucinada: ¿Cómo puede ser que no se preocupe de muchos vecinos viviendo una situación de auténtico "asedio? ¿cómo no se preocupan de muchos que no pueden ni bajar a la calle por no tener ascensor si no pueden subir escaleras? ¿Cuántas personas mayores, cuántos enfermos necesitan el aire acondicionado con este calor para no empeorar? ¿Cuántos han sufrido, han tenido angustia en este estado de "asolación"? Socrates me ha comentado que parece una guerra contra Gallardón. Parece una "asedio" de Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre que nunca se preocupan de los ciudadanos. Con mi última rayita del móvil llamé a enterarme cuando tendría energía a Iberdrola a las 23:05 y una máquina contestador decía que todo estará arreglado a las 22:30 y más información en breves minutos. Después de escuchar esa mentira y la dejadez de Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón me quedé sin batería, incomunicada, y pensando… [continua leyendo ...]

Publicado el 5 de Mayo, 2006, 20:59

Escrito por Juan Recce

CAEI - e-Book nº2

PROLOGO

La finalidad del presente trabajo de investigación es explicar la construcción del interés nacional boliviano en materia gasífera y su consecuente política exterior.La confluencia de preferencias de los distintos grupos de interés determinan una lógica de resultante de fuerzas que reconfiguran el orden de preferencias del estado y redireccionan el rumbo de la política exterior.

Tras el recurso cuantificable subyacen una serie de significaciones divergentes que hacen del gas un equívoco. El presente trabajo es un estudio de caso, en el que se intenta abordar una arista no explorada del juego político desatado en torno al gas en el Estado Boliviano y sus implicancias externas, desplegadas en los procesos de vinculación transnacional, multinacional e intergubernamental.

Este trabajo pretende ser un aporte para el desarrollo de las relaciones internacionales, como disciplina fundada en la teoría, pero aplicada a la realidad,resignificadora de procesos relacionales, conforme su función explicativa, y constructora de nuevas realidades, desde su rol predictivo e iluminador de la mecánica decisional.

La multiplicidad de variables convergentes en este estudio de caso de política exterior, nos exige un abordaje interdisciplinario, pero siempre subordinado, instrumentalmente, al programa de investigación para relaciones internacionales que nos proporcionará el aparato conceptual y teórico necesariopara su realización.

Este estudio de caso se limita espacialmente a Bolivia como unidad de análisis genérica –ya que como veremos mas adelante, nuestras unidades de análisis fundamentales serán los grupos sociales- y temporalmente a los acontecimientos producidos desde el año 2000 hasta nuestros días. La variable tiempo hace de nuestro tópico de investigación, un tema en movimiento, en actual desarrollo, situación que nos plantea el desafíos y dificultades. Los desafíos estándados por deseo de objetivar la realidad y alejarla de su intensa politización; mientras las dificultades vienen dadas por la superabundancia de información difícilmente clasificable y por la escasez de estudios específicos al respecto.

Conforme a nuestro objeto de estudio nos abstendremos de realizar conjeturas respecto del próximo proceso electoral, limitándonos exclusivamente al juego de interacción de preferencias e intereses en el momento presente. Dejaremos abierto este punto de análisis para la posterior realización de otro trabajo de investigación.

Del presente, se espera haya alcanzado el status de un atento y pormenorizado trabajo exploratorio sobre el tema.

Acceso al documento

LA SIGNIFICACION DEL GAS PARA LA CONSTRUCCION DE LA POLITICA EXTERIOR BOLIVARIANA

TEXTO INTEGRO NACIONALIZACION HIDROCARBUROS EN BOLIVIA

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Publicado el 31 de Marzo, 2006, 13:50

 

Escrito por Ignacio Ramonet

Le Monde Diplomatique - Marzo 06

Presentada a menudo como el mejor de los sistemas políticos, la democracia ha sido durante mucho tiempo una forma rara de gobierno, dado que ningún régimen responde totalmente al ideal democrático, que implicaría una honestidad absoluta de los poderosos respecto de los débiles y una condena verdaderamente radical de todo abuso de poder. Y que hay que respetar cinco criterios indispensables: elecciones libres; existencia de una oposición organizada y libre; derecho real a la alternancia política; existencia de un sistema judicial independiente del poder político; y existencia de medios de comunicación. Aun así, algunos Estados democráticos como Francia y el Reino Unido negaron durante mucho tiempo a las mujeres el derecho al voto, y además eran potencias coloniales que pisoteaban los derechos de los colonizados. [continua leyendo ...]

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Publicado el 11 de Marzo, 2006, 14:06

NACIONES UNIDAS, 24 feb (IPS) - Tras varios días de discusiones a puertas cerradas, los 191 países que conforman la Asamblea General de la ONU se preparan para votar la próxima semana una resolución llamando a la creación del nuevo Consejo de Derechos Humanos, que debería comenzar a funcionar en mayo.

Esa nueva entidad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) sustituirá a la Comisión de Derechos Humanos, que durante seis semanas sesiona entre marzo y abril de cada año en Ginebra.

El presidente de la Asamblea General, el sueco Jan Eliasson, presentó sus propuestas de las funciones y composición del Consejo, y señaló que eran el resultado de intensas negociaciones realizadas desde fines de 2005.

"Hoy presento mi mejor intento para formular el borrador de una resolución sobre el Consejo de Derechos Humanos", dijo el jueves a los delegados.

Eliasson espera que la resolución sea adoptada por unanimidad, pero los países de la Organización de la Conferencia Islámica (OIC) insisten en incluir una cláusula contra "blasfemias" en los estatutos del nuevo organismo, a raíz de la polémica causada por las caricaturas del profeta Mahoma publicadas en varios diarios de Europa y que desataron la ira de miles de musulmanes en todo el mundo.

La OIC pide que se introduzca un párrafo contra "casos de intolerancia, discriminación, incitación al odio y a la violencia, provocados por acciones contra las religiones y las creencias".

Pero la Unión Europea expresó reservas sobre la propuesta de las naciones islámicas, lo que derivó en un estancamiento de las negociaciones. [continua leyendo ...]

Publicado el 13 de Febrero, 2006, 15:28

Escrito por Ferran Requejo Coll (*)

La Vanguardia - 30/01/06

La multiculturalidad no coincide con el multiculturalismo. La multiculturalidad es un concepto descriptivo que remite al carácter culturalmente heterogéneo de las personas que conviven en una sociedad. Dicha heterogeneidad incluye cuestiones como la religión que esas personas profesan, la lengua habitual que emplean, sus valores, sus costumbres y prácticas en el vestir, en la alimentación y, en general, el tipo de imaginario colectivo con el que interpretan y valoran el mundo y su relación con los demás.

La mayoría de las sociedades occidentales actuales son multiculturales. Por el contrario, el multiculturalismo es un concepto normativo que remite a un programa de actuaciones por el que las distintas culturas de una sociedad deben poder desarrollar sus capacidades [continua leyendo ...]

Publicado el 26 de Enero, 2006, 11:15

Escrito por Carlos Jimenez Villarejo, fué fiscal anticorupción

El Periódico - 09-01-06.

El 14 de diciembre entró en vigor la  Convención de la ONU contra la corrupción, un instrumento esencial para enfrentarse a una lacra que provoca en el mundo el pago anual por sobornos de 1.000 millones de dólares. Debería ser una gran oportunidad para estrechar el cerco a corruptores y corrompidos. Pero nace con una fuerte debilidad: sólo ha sido ratificada por 38 estados, entre los que aún no está España, de los 140 firmantes. En todo caso es una buena noticia, en cuanto fomenta una cultura contra la corrupción y plantea a los estados reformas legales más eficaces frente a ella. La convención trata con el mismo rasero la corrupción en el sector público y el empresarial, y exige transparencia en la Administración y en la contratación pública. Por vez primera se plantea que puedan ser perseguidos penalmente los servidores públicos que al cesar en sus cargos no logren acreditar su incremento patrimonial. Se estimula la cooperación ciudadana para la denuncia de los hechos, admitiéndose la denuncia anónima. [continua leyendo ...]

Publicado el 5 de Diciembre, 2005, 13:18

Escrito por Ignacio Ramonet

Le Monde Diplomatique, edición española, diciembre 2005, numero 122

"Nosotros no torturamos", afirmó George W. Bush. Era el 7 de noviembre último en Panamá, al final de una gira de cinco días por América Latina, una región largamente martirizada por regímenes dictatoriales -apoyados por Washington- que practicaban masivamente las "desapariciones" de sospechosos y la tortura. El presidente de Estados Unidos respondía así a las recriminaciones formuladas por el diario The Washington Post (1) contra los servicios de información estadounidenses, acusados de llevar a cabo secuestros clandestinos de personas y torturas fuera de Estados Unidos, en prisiones secretas llamadas "sitios negros".

¿Se puede creer a Bush? La respuesta es no. ¿No había acaso afirmado, para invadir Irak, que el régimen de Sadam Hussein estaba vinculado con la red Al-Qaeda? ¿Y que Bagdad poseía "armas de destrucción masiva"? Dos mentiras en nombre de las cuales Washington desencadenó una "guerra preventiva" que costó la vida a decenas de miles de personas (entre ellas, más de 2.000 militares estadounidenses).

Bush no es de fiar. [continua leyendo ...]

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Publicado el 22 de Noviembre, 2005, 11:00

ENTREVISTA A VINCENÇ FISAS (*)

 Realizada por Revista Futuros 

Breve Nota Introductoria :Felipe Martinez Cañibano, Editor

Vincenç Fisas estuvo en León a mediados de el mes de noviembre para pronunciar una conferencia bajo la rubrica de "Los conflictos armados actuales y la constitución de procesos de paz", organizada por el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, en León. Aparte de la conferencia concedió una entrevista cuyo enlace insertamos al final. Lo hacemos porque creemos pueden ser complementarios de la efectuada por la Revista Futuros, que gentilmente nos ha facilitado la dirección del  Musac.  Ceranda esta acreditada. Este centro pretende ser  ser polo de interés cultural. Allí estaremos presentes cuando el interés o la actualidad lo demande.

Quisiera que me explicara el concepto de "disidencia responsable"?
En el sentido de que la disidencia no vale cuando es puro egoísmo o porque nos da pereza una cosa, o porque no estamos habituados a hacer una cosa diferente. La disidencia tiene que ir de la mano de la responsabilidad, insisto mucho en eso, es decir, evaluar y calcular las consecuencias de lo que estamos haciendo, aceptar la responsabilidad de nuestros actos, y como dijera Kant "es como un imperativo categórico"; en definitiva es pensar un poco en el efecto que tienen nuestros actos sobre los demás. Esa primera reflexión es lo que permite que un acto de disidencia sea hecho, no solamente con valentía, sino con responsabilidad. [continua leyendo ...]

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Publicado el 25 de Septiembre, 2005, 11:50

Agencia EP- 25-10-05

El fundador del Partido de los Trabajadores (PT, en el poder en Brasil), Apolonio de Carvalho, falleció a los 93 años a consecuencia de un padecimiento respiratorio, informaron el sábado fuentes gubernamentales.

Carvalho, que luchó contra dos dictaduras brasileñas y fue un icono de la izquierda en el país, murió en la noche del viernes en el hospital de la Casa de Portugal en Río, informó el PT en un comunicado.

Seguidor fiel de la ideología comunista, Carvalho fue un luchador decidido que formó parte de las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil española, de 1937 a 1939. Después, se unió a la resistencia francesa y combatió a los nazis como coronel en la Segunda Guerra Mundial.

En Brasil, fue expulsado del Ejército por oponerse a la dictadura de Getulio Vargas entre 1937 y 1945. Fue detenido y torturado por un régimen militar que dominó el país entre 1964 y 1985, y se le envió a Argelia en 1970, a cambio del embajador de Alemania Occidental, quien había sido secuestrado por opositores de izquierdas al régimen.

Posteriormente regresó a Brasil gracias a una amnistía decretada en 1979, y ayudó a fundar el Partido de los Trabajadores en 1980, junto con el líder sindical Luis Ignacio "Lula" da Silva, actual presidente del país.

En una nota oficial, "Lula" lamentó la pérdida de un "querido amigo y camarada, y de un optimista indoblegable" y añadió que Carvalho fue uno de los "mayores ejemplos de valentía, coraje y constancia" en Brasil.

Carvalho apoyó a "Lula" durante un escándalo de corrupción que ha paralizado al gobierno y al Partido de los Trabajadores, y que ha obligado a la renuncia de varios prominentes funcionarios.

"He creído sinceramente en la reorganización del PT y en la continuación del Gobierno de Lula", dijo Rene de Carvalho, hijo del dirigente fallecido. El cuerpo de Carvalho fue velado en el palacio del Ayuntamiento de Río de Janeiro y será incinerado hoy.

Nota de Felipe Martinez Cañibano : desde las paginas de esta humilde publicacion digital expresar nuestra condolencia a la izquierda iberoamericana que con Apolonio de Carvalho ha perdido una referencia politica .

Acceso a la web del Partido de los Trabajadores Brasileños

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Publicado el 29 de Julio, 2005, 1:00

El fin del IRA - GALERIA DE IMAGENES.
Solo queda en esta parte del mundo civilizado un entramado que defiende metodos del terror.
Por mucho que se empeñen algunos Irlanda no es Euskadi. Ni Gerry Adams tiene nada que ver con Arnaldo Otegui. Lo que si está claro es que la organización criminal ETA es la unica que sigue defendiendo su "lucha armada". Los calificativos dedicados por Mr.Blair habrá que verificarlos
Escrito el comentario anterior por Felipe Mtnez. Cañibano
El Pais - 29/07/05
El Ejército Republicano Irlandés (IRA) dio ayer un paso "potencialmente histórico", como lo definió prudentemente la Casa Blanca, al anunciar el abandono de las armas y respaldar el proceso político como camino para alcanzar su objetivo de la unidad de Irlanda. La declaración del Ejército Republicano Irlandés, publicada a media mañana de ayer y leída luego ante una cámara por uno de sus miembros históricos, abre las puertas a la definitiva consolidación de la paz en el Ulster. Pero las continuas decepciones que han seguido a anteriores declaraciones de los republicanos norirlandeses hicieron que hubiera prudencia y sólo contenida euforia en Belfast, Londres, Dublín y Washington.
El anuncio, que rompe casi tres años de bloqueo político del Proceso de Paz, significa el abandono del terrorismo por parte del IRA (Provisional), el grupo que tomó las armas hace 36 años, después de que el IRA (Oficial), fundado en los años 20 del siglo pasado, abrazara a su vez el proceso político.

El texto del IRA "ordena formalmente el final de la campaña armada" desde las cuatro de la tarde de ayer (las cinco en la España peninsular). "Todas las unidades del IRA han recibido la orden de dejar las armas" y sus voluntarios han sido instruidos para luchar por sus objetivos mediante "programas democráticos y medios exclusivamente pacíficos". El texto apoya sin ambages la estrategia política del Sinn Fein, brazo político de los republicanos, y la aplicación de los acuerdos de paz de Viernes Santo de 1998, al tiempo que reitera "la total legitimidad" que hasta ahora ha tenido "la lucha armada", aunque reconoce que "mucha gente ha sufrido en este conflicto". El IRA, precisa, está comprometida con los objetivos de "la independencia y la unidad del pueblo de Irlanda".

La declaración se esperaba desde que en abril pasado, en vísperas de las elecciones generales británicas, Gerry Adams, presidente del Sinn Fein, pidiera al IRA que abandonara las armas y abrazara el proceso político. Su petición era consecuencia no sólo del bloqueo de la autonomía de Irlanda del Norte, que está suspendida desde septiembre de 2002, sino del creciente aislamiento de los republicanos después de que el IRA llevara a cabo el espectacular robo de un banco en vísperas de la pasada Navidad y de que varios de sus miembros se vieran implicados en el asesinato de Robert McCartney, lo que provocó un gran movimiento de protesta liderado por las hermanas de este camionero católico, simpatizante del Sinn Fein.

El IRA se ha tomado tres meses para contestar, pero lo ha hecho en la forma en que se esperaba: renunciando a la lucha armada aunque sin disolverse y sin pedir perdón por los más de 1.800 asesinatos que se le asignan en una guerra sectaria que ha costado más de 3.000 vidas. En estos momentos está aún en el aire el momento y forma en que se llevará a cabo el anunciado desarme y qué visibilidad tendrá. El IRA dice en su comunicado que ha "invitado a dos testigos independientes, de las iglesias protestante y católica", para que sirvan de testigos. Se unirán así a los inspectores internacionales independientes.

Tanto el primer ministro británico, Tony Blair, como su homólogo irlandés, Bertie Ahern, expresaron la necesidad de que ese desarme se produzca cuanto antes. En una declaración conjunta, ambos Gobiernos subrayan que "si las palabras del IRA van acompañadas de hechos, estamos ante un acontecimiento histórico". "La verificación de los actos de desarme deben proveer el contexto necesario para permitir que todos los partidos puedan trabajar para conseguir la plena puesta en marcha de las instituciones políticas, incluyendo la Asamblea de Irlanda del Norte y su Ejecutivo, en cuanto sea posible".

"También esperamos que todos los partidos y líderes comunitarios utilicen su influencia para forzar el fin de toda actividad paramilitar y criminal lealista, incluyendo el decomiso de todas las armas", añade la declaración. Y enfatiza que "la normalización de la sociedad requiere que todas las partes de la comunidad apoyen y reciban protección de la policía". Los principales grupos paramilitares protestantes -la Asociación para la Defensa del Ulster (UDA) y la Fuerza de Voluntarios del Ulster (UVF)- descartaron ayer desarmarse de inmediato, informa Efe.

En una breve declaración leída en Downing Street, Blair combinó cautela y euforia. Cautela al arrancar con un aséptico "doy la bienvenida a la declaración del IRA", recordar que el desarme aún no se ha producido y admitir que hará falta tiempo para restablecer la autonomía. Euforia al definir la declaración como "un paso de magnitud sin precedente en la reciente historia de Irlanda del Norte".

La cautela presidió la reacción de la Casa Blanca, que ha jugado históricamente -más en tiempos de Bill Clinton que con George W. Bush- un papel decisivo en el impulso del proceso de paz. "Esta declaración es muy alentadora y potencialmente histórica y necesitamos esperar y ver si esas palabras se transforman en hechos", dijo Mitchel Reiss, enviado especial del presidente Bush a Irlanda del Norte.

En Dublín, Gerry Adams retó a los unionistas a "no poner excusas para no comprometerse en el proceso político" y aseguró que la declaración supone "un reto" al partido del reverendo Ian Paisley, mayoritario entre los protestantes, que se niega a formar Gobierno con el Sinn Fein si el IRA no pone fuera de uso todo su arsenal. "La lucha nacional puede tener diferentes fases. Hay un tiempo para resistir, para levantarse y confrontar al enemigo hasta con armas. En otras palabras, hay un tiempo para la guerra. Hay también un tiempo para el compromiso, para dejar atrás la guerra. Hay un tiempo para la justicia, para reconstruir. Ese tiempo es ahora, el de los constructores de la nación", proclamó.

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Publicado el 29 de Marzo, 2005, 0:00

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Escrito por Noam Chomsky. Profesor de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge y autor del libro, de reciente publicación, Hegemony or Survival: America's Quest for Global Dominance.LA JORNADA - 10-03-05

La llamada "promoción de la democracia" se ha convertido en el tema principal de la política del gobierno de Estados Unidos en Medio Oriente. El proyecto tiene antecedentes. Existe una "vigorosa línea de continuidad" en el periodo de la posguerra fría, escribe Thomas Carothers, director del Programa sobre Ley y Democracia de la Institución Carnegie, en su nuevo libro Misión Crítica: Ensayos sobre la Promoción de la Democracia.
"Donde la democracia parece ajustarse a la seguridad y a los intereses económicos estadunidenses, Estados Unidos promueve la democracia", concluye Carothers. En cambio "cuando la democracia enfrenta a otros intereses significativos, es menospreciada o inclusive ignorada".

Carothers fue funcionario del Departamento de Estado durante la época del presidente Ronald Reagan y participó en proyectos para el "fortalecimiento de la democracia" en América Latina durante la década de los años 80. También escribió un libro sobre esos proyectos, arribando esencialmente a las mismas conclusiones. Similares acciones y pretensiones ocurrieron también en previos periodos, y son rasgos de otras potencias dominantes.
La vigorosa línea de continuidad, y el interés de las potencias que la sostienen, afectan eventos recientes en el Medio Oriente, señalando la real substancia de la postura de "promoción de la democracia".

Esa continuidad es ilustrada por la nominación de John Negroponte como primer director de inteligencia nacional. El arco de la carrera de Negroponte va de Honduras, donde como embajador de Reagan supervisó las acciones terroristas de los contras contra el gobierno sandinista de Nicaragua, hasta Irak, donde como embajador de Bush presidió brevemente otro ejercicio en el presunto desarrollo de la democracia. Esa experiencia podría asistirlo en sus nuevos deberes para ayudar a combatir el terrorismo y promover la libertad. Orwell no hubiera sabido si reírse o llorar.

En Irak, las elecciones de enero fueron exitosas y dignas de elogio. Sin embargo, el principal éxito ha sido señalado sólo de manera marginal: Estados Unidos fue obligado a que tuvieran lugar. Ese es el verdadero triunfo, no el de los lanzadores de bombas, sino el de la resistencia no violenta del pueblo, tanto islámico como secular, para quien el gran ayatola Sistani es un símbolo.

Pese a que Estados Unidos y el Reino Unido arrastraron los pies, Sistani exigió elecciones rápidas, reflejando la decisión popular de alcanzar libertad e independencia, y algún tipo de derechos democráticos. La resistencia no violenta continuó hasta que Estados Unidos (y el Reino Unido, siguiéndolo de manera obediente) no tuvieron otro recurso que permitir las elecciones. La maquinaria doctrinaria se puso entonces en plena marcha para presentar las elecciones como una iniciativa estadunidense.
En línea con la continuidad y las raíces de la gran potencia, podemos anticipar que Washington no aceptará de buena gana consecuencias políticas a las que se opone, especialmente en una región del mundo tan crucial.

Los iraquíes votaron con la esperanza de poner fin a la ocupación. En enero, en una encuesta prelectoral en Irak, de la cual informaron analistas del Instituto Brookings en la página de opinión de The New York Times, se indicó que 69 por ciento de los chiítas, y 82 por ciento de los sunitas, estaban en favor de una "retirada de Estados Unidos a corto plazo". Pero Tony Blair, Condoleezza Rice y otros han rechazado explícitamente cualquier cronograma de retirada, postergándola hasta el futuro indefinido, hasta que los ejércitos de ocupación concluyan su "misión", esto es, una democracia en que el gobierno electo acate las demandas de Estados Unidos.

Acelerar una retirada de Estados Unidos y de Gran Bretaña depende no sólo de los iraquíes, sino también de la disposición de los electorados estadunidense y británico a obligar a sus gobiernos a aceptar la soberanía iraquí. Mientras los eventos se despliegan en Irak, Estados Unidos continúa manteniendo una postura militante hacia Irán. Las recientes versiones sobre la existencia de fuerzas especiales estadunidenses en Irán, ya sean verdaderas o falsas, sirven para inflamar la situación.

Una amenaza genuina es que en años recientes Washington ha enviado a Israel más de 100 bombarderos modernos, mientras ha proclamado sin ambages que son capaces de bombardear Irán. Se trata de versiones actualizadas de los aviones que usó Israel para bombardear el reactor nuclear iraquí de Osirak, en 1981.

Se trata de una simple conjetura, pero las amenazas podrían servir a dos propósitos: provocar al liderazgo iraní para que se haga más represivo, alentando así la resistencia popular; e intimidar a los rivales de Estados Unidos en Europa y Asia para que no alienten iniciativas diplomáticas y económicas hacia Irán.
Esa política de línea dura ya ha asustado a algunos inversionistas europeos en Irán, que temen una represalia estadunidense, según informó Matthew Karnitschnig en The Wall Street Journal. Otro desarrollo que ha sido exaltado como triunfo de la promoción de la democracia ha sido la tregua entre el primer ministro de Israel, Ariel Sharon, y el líder palestino, Mahmoud Abbas. La noticia del acuerdo es bienvenida.
Es mejor no matar que matar. Sin embargo, hay que hacer un escrutinio más preciso de los términos de la tregua. El único elemento substantivo es que la resistencia palestina, inclusive contra un ejército de ocupación, debe cesar.

Nada puede encantar más a los halcones israelíes que una paz completa, que les permitirá continuar, sin obstáculos, la política de ocupar las tierras más valiosas y los recursos de Cisjordania, además de emprender grandes proyectos de infraestructura con el propósito de convertir el resto de los territorios palestinos en cantones imposibles de crecer o de desarrollarse.

Depredaciones israelíes en los territorios ocupados respaldadas por Estados Unidos han sido el tema central del conflicto durante años, pero el acuerdo de cese del fuego no dice una sola palabra sobre ellos. El gobierno de Abbas aceptó el acuerdo, tal vez porque, podría señalarse, es lo mejor que puede hacer mientras Israel y Estados Unidos rechacen un acuerdo político. También debe añadirse que la intransigencia de Estados Unidos puede continuar sólo mientras el pueblo estadunidense lo permita. Me gustaría ser optimista acerca del acuerdo, y tratar de aferrarme a cualquier brizna de esperanza, pero hasta ahora, no veo nada real.

Para Washington un elemento constante es que la democracia y el imperio de la ley son aceptables siempre y cuando sirven a objetivos oficiales estratégicos y económicos. Pero la actitud del pueblo estadunidense en Irak y en el conflicto palestino-israelí está en contra de la política del gobierno, de acuerdo con las encuestas.

Por tanto, lo que hay que preguntarse es si una genuina promoción de la democracia no debería comenzar en Estados Unidos.

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Publicado el 29 de Marzo, 2005, 0:00

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Escrito por Josep Ramoneda

EL PAIS- 27-03-05

Felizmente superados los tiempos en que la política hacía funciones de moral, sigue la resistencia a aceptar la autonomía de los dos campos. De modo que algunos gobernantes utilizan la moral en funciones de política, como ha hecho reiteradamente el Bush del eje del mal y de la revolución conservadora, tratando de este modo de convertir el apoyo a su política en deber.

No es ajeno a esta confusión el primer líder pospolítico que España ha conocido: José Luis Rodríguez Zapatero. El presidente ha sabido sintonizar con una España posideológica en que una buena parte de la ciudadanía, y especialmente las nuevas generaciones, ve la política con desconfianza, vive la presión normativa de lo económico como nueva fuente de moralidad y se mueve más por impulsos morales o sentimentales que por razones políticas. El presidente sabe que la relación de estos ciudadanos con la política es muy inestable y que le pueden abandonar con la misma rapidez con que le apoyaron, hartos de la asfixiante presión ideológica del Partido Popular.

En sus loables intentos de politizar la sociedad pospolítica, Zapatero acude, a menudo, a categorías que pertenecen más a la moral o simplemente a la retórica que a la política. Algún día podríamos contabilizar su uso, por ejemplo, de la palabra esperanza. Este lenguaje marca todavía más el cambio generacional que Zapatero ha liderado. Hay un abismo entre su modo de hablar, su manera de comunicar y la de los que le precedieron en la cúspide del poder. González, Aznar, Pujol y Maragall, cada cual con su peculiar estilo, respondía a una misma cultura política. Zapatero es otro mundo.

El riesgo que comporta el haber sabido entrar en este otro mundo es que confunda las categorías morales con las políticas. Y, en cierto sentido, que acabe apartándose de la política. Zapatero repite, igual si se trata de la oposición, de Ibarretxe, de Bush o de Putin, la cláusula para todos los usos del "respeto a la política de cada país" (o de cada partido) y del diálogo como hacedor de milagros. ¿Pero qué pasa cuando los milagros no llegan?
La insistencia en los buenos modos inevitablemente se hace sospechosa de debilidad en la formulación de las posiciones políticas. Al fin y al cabo, la política es toma de decisiones, formulación de proyectos, definición de estrategias. El respeto y el diálogo son moralmente muy confortables, pero convertidos en generalidades no significan nada. Despachar con esta fórmula las graves objeciones que provoca el cortejo a Putin, al que Zapatero se ha apuntado, al lado de Chirac y Schröder, es como mínimo preocupante.

¿El respeto y el diálogo significan el blanqueo de los crímenes de Chechenia? ¿El respeto y el diálogo significan dejar a su suerte a Masjádov, el único líder checheno con legitimidad democrática capaz de trabajar por la paz? ¿El respeto y el diálogo significan no querer ver cómo Putin ha destruido todos los eslabones del poder hasta construir un sistema en que poder económico, poder judicial y poder político convergen en él?
El respeto y el diálogo es una consigna muy edificante hasta que se convierte en un sarcasmo. Y esto es lo que ocurre cuando se sitúa ante un panorama de atrocidades. Como dice el sociólogo ruso Artemi Troitsky, "el apoyo y la solidaridad internacional a todo tipo de oposición civilizada al régimen de Putin es absolutamente crucial para la supervivencia de Rusia como país libre". El argumento de que en Rusia no hay alternativa y que Putin es el único que puede contener aquel monstruo, me recuerda cuando en épocas de Franco se decía que los españoles no estaban preparados para la democracia.

Una vez más, los dirigentes occidentales, Zapatero y sus dos homólogos entre ellos, caen en la misma trampa: pactar con autócratas, en nombre del pragmatismo, dejando de lado el verdadero realismo que sería apoyar a los demócratas que existen y necesitan ayuda. Y eso vale para el mundo ruso como para el mundo árabe.

Las primeras opciones de política internacional de Zapatero están en la lógica de lo que la ciudadanía esperaba de él, después del impacto de la retirada de las tropas de Irak: volver al centro de la política europea y buscarse un sitio como puente entre Occidente y el mundo islámico. Pero el compadreo con Putin las está enturbiando. ¿Bush por Putin? Triste negocio. Y si Zapatero lo duda, que se procure la película de Manon Loizau, Grozny, crónica de una desaparición.

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Publicado el 25 de Febrero, 2005, 0:00

Escrito por Serguei Karaganov . Es presidente del Consejo de Política Exterior y Defensa de Rusia.
La Vanguardia - 23/02/05

Hace dos años, los rusos podíamos mirar al mundo con satisfacción. Parecíamos más fuertes en el ámbito diplomático que lo que nuestro poderío económico y militar podría hacer pensar. Ya no es así.

Hubo algunos éxitos el año pasado, el más importante es que nuestra deuda externa está cerca de saldarse. Por lo demás, y aunque las fortalezas objetivas de Rusia no han cambiado, nuestra influencia en los asuntos internacionales ha disminuido.

Rusia debería ser un socio valioso en temas como Oriente Medio, la guerra contra el terrorismo y las iniciativas para evitar la proliferación de armas de destrucción masiva.

Sin embargo, no es posible discernir una clara impronta rusa en estos asuntos. De hecho, ni siquiera la creciente división entre Europa y EE.UU. ha refrenado la pérdida de inf luencia de Rusia.

Este giro de los acontecimientos es confuso. El presidente Vladimir Putin sigue siendo un comunicador internacional bastante eficaz.No obstante, Rusia sufrió varias derrotas obvias en el 2004 que afectaron a su imagen y socavaron su influencia en el mundo.

En nuestro vecindario inmediato, el presidente de Bielorrusia, Aleksander Lukashenko, hizo caso omiso de las advertencias de Rusia y se mantendrá en el cargo de por vida. Después, Rusia concentró casi toda la atención de su política exterior en Ucrania, únicamente para perder allí también.

En el Lejano Oriente, pagar por las promesas rotas en el pasado parece haber obligado a Rusia a aceptar las condiciones de China para resolver una disputa fronteriza.

Por supuesto, solucionar esta larga y enconada disputa es algo digno de celebración, pero el costo es que la cesión de territorio ha sentado un precedente.

Más aún, el diálogo de Rusia con la Unión Europea llegó a un punto muerto en el 2004. Una razón es que la supuesta solución del problema de Kaliningrado (el enclave ruso que quedó separado del país cuando Lituania y Polonia se unieron a la UE) resultó no ser solución. Esto no es completamente responsabilidad de Rusia; pero ahora habrá que volver a iniciar el diálogo, prácticamente desde cero.

De hecho, en términos más generales se está produciendo un enfriamiento de las relaciones de Rusia con Occidente. Hasta ahora esto no es desastroso, aunque cueste leer lo que los medios de comunicación occidentales tienen que decir acerca de Rusia y sus gobernantes. Casi todo lo que expresan es negativo, incluso han comenzado a burlarse de nosotros.

Los sucesos de Bielorrusia y Ucrania han hecho que el proyecto de la Comunidad Económica Euroasiática parezca algo cada vez menos realista. Inevitablemente, nuestros socios de la Comunidad de Estados Independientes han sacado conclusiones de la demostración de debilidad e incompetencia de Rusia.

Podría agregar más elementos a esta lista, pero eso no sería más que echar sal a las heridas, que son las mías también. Los rusos no debemos descorazonarnos, pero a menos que comprendamos las razones de estos fracasos y hagamos correcciones drásticas a nuestra política exterior, estamos condenados a seguir sufriendo derrotas y perder statu quo e influencia, o algo peor.

La principal causa de lo que ha ocurrido es la sistemática debilidad intelectual de la política exterior rusa. Nuestro conocimiento y comprensión del resto del mundo continúa deteriorándose; en muchos sentidos, carecemos de un sistema de planificación y previsión en política exterior.

Por ejemplo, la debacle ucraniana se podría haber evitado si hubiésemos evaluado la situación oportunamente y respaldado al candidato que casi con toda certeza iba a ganar.

Pero colocamos a principiantes para mediar con Ucrania, principiantes con intereses comerciales. Cuando Putin tuvo que salir a cubrir el desastre, un fracaso que puede ser normal se convirtió en un fiasco de graves proporciones. De hecho, en Rusia la política exterior es la personificación de Putin: el presidente decide y ejecuta casi todo.

El Ministerio de Relaciones Exteriores, sede de los mejores funcionarios del Estado, en gran medida ha sido excluido del planeamiento de la diplomacia. El Consejo de Seguridad es prácticamente invisible.

Como resultado, incluso las buenas decisiones se planean de manera incompleta, lo que hace que el riesgo de que se produzcan errores vaya en aumento. Más aún, la responsabilidad por las relaciones exteriores se otorga a cualquier comisionado que se muestre dispuesto a asumirla.

Está comenzando a ser evidente la debilidad del sistema político que ha surgido en Rusia, con su excesiva centralización, su dependencia de personas individuales más que en instituciones y la menguante calidad de su gestión. Cada vez más, la elite gobernante rusa está demostrando no estar a la altura de las capacidades y necesidades del país.

A medida que acumulamos fracasos, rezongamos y culpamos a otros, o urdimos planes imaginarios para contrarrestar a las grandes potencias. Hasta ahora, eso se nos ha perdonado a medias. Rusia es tácticamente necesaria. Pero la evaluación del mundo exterior acerca de las políticas y perspectivas de Rusia está, evidentemente, cambiando para peor.

Esto no se debe únicamente a nuestra política exterior, ni siquiera a las erráticas políticas económicas. Pocos creen que sea posible fortalecer a Rusia mediante la creación de un sistema político con un estilo casi soviético, pero sin su principal componente formador de un Estado: el Partido Comunista y su ideología.

Como resultado, en los últimos 12 a 18 meses hemos visto un cambio en las percepciones sobre Rusia: de socio que se fortalece y potencial aliado, a rival cada vez más débil.

Rusia necesita un debate serio, dentro de la elite y entre el público, acerca de la estrategia nacional, del mismo modo como necesita un mecanismo eficaz de coordinación y planificación para su política exterior.

Hay que hacer correcciones sustanciales a toda la agenda política global, la que, multiplicada por la increíble ideología de construir el capitalismo nacional en un país, actualmente nos recuerda demasiado a las políticas que condujeron a la desintegración de la Unión Soviética.

Tal como están las cosas, Rusia va en dirección de convertirse en una versión ampliada de Venezuela o Nigeria, países ricos en petróleo y disfuncionales, en lugar de una gran potencia europea o euroasiática del futuro.

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Publicado el 6 de Febrero, 2005, 0:00

Escrito por José Alvarez De Paz. Es Abogado
Diario de León – 27/01/05

LA ESCRITORA alicantina Matilde Asensi va camino de convertirse en una best-seller. Después de haber leído «El Salón de Ámbar», «El último Catón» o «El origen perdido», me entregué a la lectura de su última novela, «Íacobus», con la esperanza de que el plato fuerte estaría en el Bierzo, si tenemos en cuenta que en el Bierzo tuvieron los templarios la más tupida red de casas y fortalezas, entre las que ella incluye a Cornatel, Corullón, Pieros, Ponferrada, Balboa, Tremor, Sarracín, Bembibre y Villafranca del Bierzo¿ . Y no me ha decepcionado.

El viaje de Galcerán de Born, desde Aviñón a Finisterre, enviado por orden del Papa Juan XXII, a la búsqueda del poder oculto y los fabulosos tesoros
de la disuelta Orden del Temple, es un argumento apto para hacer lucir la técnica narrativa y la capacidad de crear misterio y suspense junto al conocimiento de la historia y las técnicas de fabulación a que nos tiene acostumbrados la autora.

La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, busca y encuentra en el Bierzo el último reducto libre de persecuciones a doce millas de Ponferrada, en Las Médulas antaño sacudidas por la ruina montium. Pero no se conforma con ese hallazgo, sino que los protagonistas de la novela asisten en aquellas profundidades a una nueva ruina montium, provocada por los templarios y descubren allí una basílica rutilante y soberbia, superior a la mezquita de Damasco, escavada en la roca, toda hecha de oro puro.

Aquellos nueve caballeros que fundaron la Orden de Jerusalén, habían logrado al fin su objetivo y tenían escondido en Las Médulas el objeto más deseado de la historia de la humanidad, el trono de Dios.

Ahora nos explicamos para qué querían los templarios una red tan tupida de fortalezas en un territorio tan reducido: nuestros castillos, llenos de heridas hoy, producidas por el tiempo y el abandono, pero queriendo ponerse en pie de nuevo con las milagrosas vitaminas de los programas europeos, fueron levantados para proteger el Arca de la Alianza.

Ahora que un Jumbo de Iberia será bautizado con el nombre de Las Médulas y se quiere profundizar en el legado histórico y patrimonial del paraje, según acaba de prometer aquí la ministra de Cultura, parece oportuno destacar la aportación de escritora Matilde Asensi a la tan necesaria dinamización turística y puesta en valor de la comarca.

Es posible que el Arca ya esté en Portugal o en ninguna parte, pero eso es lo de menos.

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Publicado el 12 de Enero, 2005, 0:00

Escrito por Mate Guerra
P. Digital -12/01/05

Entrevista a Francisco Carrillo

«La unidad de una especie humana debería ser una referencia inamovible»

«Hay que educar y formar ciudadanos, pero que sean al mismo tiempo ciudadanos del mundo»
«Sería ingenuo pensar que la modernidad se implantará desde fuera como una fábrica llave en mano»

BIOGRAFIA

Francisco Javier Carrillo Montesino, Málaga, 1944, Casado, dos hijos Estudios: Master en Sociología; Licenciado en Derecho; Licenciado en Ciencias Políticas (Sociología) y Licenciado en Letras. Escritor, poeta y ex-alto funcionario de la Unesco y de la ONU. Ex-Representante/Embajador de la Unesco en Túnez y en Libia; ex-Consejero regional en la región árabe; ex-Observador permanente ante el Instituto Árabe de Derechos Humanos; ex-Representante ante la Organización de la Liga Árabe para la Educación, la Ciencia y la Cultura; ex-Representante de la UNESCO ante el Presidente Arafat (época de la OLP en Túnez); ex-Coordinador Residente de la ONU en Túnez.

Libros publicados. "Nueva estrategia en Oriente Medio" (con prólogo de Maxime Rodinson),Barcelona, 1967. "Reflexiones literarias sobre arte" (Málaga, 1968). "Jácaras de pasión de un V Centenario" (prólogo de Jorge Amado), Málaga, 1992. "Búcaro de plata" (prólogo de Carlos Barral), Málaga 1992. "Jardín de Dar Almutamid" (en castellano, árabe y francés, con prólogo de María Teresa de Borbón Parma), Túnez, 2000. "Diálogo de culturas y desconocimiento del "Otro"" (en castellano, árabe y francés", discurso de toma de posesión como académico de número en la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo.
-Colaborador con artículos de opinión en España (SUR y EL PERIODICO DE CATALUÑA. Ha escrito en EL PAÍS, así como en el mensual HABITANIA y en la revista de la Fundación Intervida, HABITANIA) En el pasado, fue colaborador de "Cuadernos para el Diálogo", "Signo", "Mundo Social", "El Correo de Andalucía", "La voz de Asturias", "Ruedo Ibérico" etc.. Y fuera de España: REALITÉS (Túnez), JEUNE AFRIQUE (París), en la revista ASTROLABE, y "El Correo de la Unesco".

-Premio de Poesía "Litoral" 1967. Premio de Periodismo "Francisco de la Torre Acosta", 1969. Miembro del Consejo del Instituto Europeo del Mediterráneo. Miembro del Consejo Mediterráneo de Cultura. Miembro del Consejo Asesor de la Fundación INTERVIDA. Académico correspondiente de la Academia Europea de Ciencias, Artes y Letras.

-Orden de Alfonso X El Sabio (Encomienda con Placa), España. -Orden de la República de Túnez (Comendador), Túnez. -Orden de la Artes y de las Letras (Oficial), Francia. -Orden de las Palmas Académicas (Oficial), Francia.

Francisco Carrillo ha sido nombrado miembro del Consejo Asesor del Instituto Europeo del Mediterráneo el pasado mes de diciembre. Diplomático de los pies a la cabeza, Carrillo aboga por el conocimiento reciproco de las culturas que rodean el Mediterráneo como requisito imprescindible para un mejor "estado de cosas".

Políticas mediterráneas, migraciones, Culturas e identidades son nada menos que los tres pilares que sustentan la base de las discusiones al interior de este foro que pretende promover la cooperación entre los países mediterráneos, sin olvidar el arte, la ciencia y la cultura. 2005 es el Año del Mediterráneo. Pero ¿es posible lograr una bienestar mas o menos equilibrado en una zona tan llena de desiguales? Para responder a esta y otras cuestiones Francisco Carrillo conversó con P.D

¿Qué significado le atribuye a su nombramiento como miembro del Consejo del Instituto?

El hecho de haber sido nombrado para formar parte del Consejo del Instituto Europeo del Mediterráneo significa simplemente poner mi experiencia acumulada en numerosos años (entre ellos, 12 en el mundo árabe) al servicio de la cooperación internacional y de la diplomacia preventiva. El IEM creo es el instrumento de conocimiento mutuo, dialogo y cooperación más dinámico y activo que existe en España. No deja de ser un honor y gran satisfacción de estar en ese consejo con personas tan clarividentes y comprometidas con la paz, como son Amin Maaluf, Federico Mayor Zaragoza, Mohamed Charfi (el autor de "Islam y Libertad"), etc. Sigo partiendo de la base que hay un enorme incluso total desconocimiento e ignorancia cultural entre las dos orillas del Mediterráneo. No nos conocemos. Y para dialogar es preciso conocerse un poquito y crear bases de confianza mutua. Y el "no conocernos" es aplicable a otras culturas. Me atrevería a decir que es aplicable en el interior de España al desconocimiento casi radical, desde la castellaneidad, de la cultura catalana o de las fuertes tradiciones culturales en Euskadi. Si invertimos el mapa, algo semejante ocurre con las tradiciones culturales de Andalucía, que fue tierra de inmigración que demostró lo que es trabajar duro, muy duro, para sacar adelante las vendimias francesas o las fabricas de automóviles. Y todavía continúan residuos de aquel estereotipo de los andaluces que no les gusta trabajar... Si. Nos movemos en redes de estereotipos que es preciso desmontar a través del conocimiento y de mutuo respeto. Esta gran lección la he ido aprendiendo, sobre todo, a través de mis vivencias y convivencias en el mundo árabe, ya a finales de los años 60. No es fácil que las gentes se convenzan que la unidad de una especie humana debería ser una referencia inamovible y que su traducción en culturas diversas responde precisamente a la libertad de opciones que se derivan de esa unidad de la especie. Ni jerarquía biológica, ni jerarquía cultural. Pero no todos piensan así....

¿Cuáles cree que son los principales desafíos de esta instancia?...

Los desafíos, todos por delante. Abrir todas las vías posible (de ida y vuelta) para conocernos y para ayudarnos mutuamente. Cooperar para vivir un poquito mejor. ¿Por qué la emigración? ¿Por qué el Mediterráneo nunca fue un mar de paz y debería llegar a serlo? ¿Por qué tanto fanatismo? Me inquieta el neoracismo contemporáneo y el consiguiente rechazo del "Otro", rechazo que se encubre en peligrosas generalización es tales como todo el islam es terrorismo; todo árabe o musulmán, es un terrorista, etc. Pero no hay que sorprenderse demasiado. No hace muchos años, ese racismo cuyo hilo conductor proviene de la época de los Reyes Católicos y de la Reconquista, hacia estragos en plana guerra civil y en la post guerra con estereotipos tan elocuentes como "el moro traicionero", el "moro que esconde el cuchillo bajo la djillaba", "el moro y- la ausencia de higiene" (a este respecto, la cultura arabo-musulmana es una de las mas higiénicas del mundo)....

El silencio de los medios

Usted habla que en el Mediterráneo "no nos conocemos". Es un tema que se arrastra históricamente y tal como están las cosas ¿no cree que hay falta de compromiso de los Estados involucrados en romper esas barreras?

Lo que creo ha habido es un gran retraso para tomar conciencia de las consecuencias graves de este desconocimiento. El problema viene de lejos, cuando unas culturas se consideraron superiores a otras culturas. Cuando la civilización occidental se creyó hegemónica y excluyente, así como la única portadora de valores universales, incluyendo los religiosos y las creencias. Se llegó a establecer una jerarquía de culturas, incluso se llegó a defender una jerarquía biológica (los indios, Americanos y los negros de África no tienen "alma", como ejemplo desgarrador). El problema se agrava en todos los procesos de colonización. Los efectos aún los sentimos en nuestros días.

¿Cuál debe ser el grado de compromiso del Estado español en este tema?

A este respecto, el compromiso de los Estados y de los intelectuales es insoslayable. El intelectual –como recientemente afirmó Jorge Semprún en Túnez, debe actuar con total independencia, incluso si es miembro de un partido político. A los Estados corresponde estar a la escucha de la voz de los intelectuales para abordar este tema tan fundamental como es el desconocimiento del "otro". Los sistemas educativos tienen una responsabilidad particular. Es urgente proceder a nuevas revisiones de los manuales escolares, sobre todo, los de historia y de las ciencias sociales y humanas en general. Sería preciso generalizar el método comparativo: historia comparada, historia comparada de las ciencias, literatura comparada, estudios comparados del hecho religioso, etc., tanto de un lado como del otro. Hay que educar y formar ciudadanos, pero que sean al mismo tiempo ciudadanos del mundo. La tarea es ardua para liquidar todos los estereotipos que se presentan como grandes obstáculos para que los pueblos del mundo lleguen a remar juntos.

¿Cómo el Consejo del Instituto Europeo del Mediterráneo puede acercarse más a los ciudadanos que a veces parecen tan alejados de estas instancias?

Los programas del IEMed tienen como objetivos acercar a pueblos y culturas a través del conocimiento y de los intercambios. La reflexión, los estudios y la acción son los instrumentos básicos de navegación a través de la cuenca mediterránea, que históricamente y hasta los tiempos actuales fue no sólo una encrucijada de civilizaciones y de culturas, sino también un espacio de guerras y de confrontaciones. El trabajo es de gran envergadura. Podría decirse que el IEMed es como una aguja en un pajar. Se buscan sinergias y efectos multiplicadores a través de otras instituciones, organismos y ONG de todos los países mediterráneos. Me parece irremplazable, como digo más arriba, el papel de los sistemas educativos de esos países. El IEMed puede incrementar su función de concientización y difundir sus experiencias y actividades conjuntas con los países en los que opera y con los que coopera. Me consta desde hace muchos años que el Sr. Pasqual Maragall, Presidente del IEMed, al tiempo que President de la Generalitat, conoce bien los datos de la problemática mediterránea y que dará un impulso real y operativo para ir encontrando soluciones a través de la cooperación, el acercamiento y el diálogo. Lo mismo podría decir del Vicepresidente del IEMed, el Ministro Miguel Angel Moratinos, buen conocedor de la zona. Son personas adecuadas para que los problemas se traten de resolver con un nuevo estilo y una renovada sensibilidad en términos de justicia y de solidaridad. ¿Cómo llegar, si no, a encontrar una solución a la pobreza irritante y sus efectos de desesperanza, de rechazo y de intolerancia que inundan aún amplias zonas del Mediterráneo? ¿Cómo sería posible contribuir a la solución adecuada de la problemática del pueblo palestino, sin la justicia y sin la solidaridad como fundamentos?

La precariedad social, mientras sea tan profunda y diferente entre unos y otros ¿es el mayor impedimento para lograr un bienestar más general en la región mediterránea?

Me remito a lo hasta aquí dicho. Efectivamente, el conocimiento o es mutuo o sólo se queda en especulaciones mentales. No hay que olvidar que la situación actual es consecuencia directa
de las colonizaciones y del subdesarrollo. Baste con echar un vistazo a los indicadores sociales (educación, salud, mortalidad infantil, esperanza de vida, pobreza, distribución de la renta, etc.). En cierta medida, el actual "estilo" de la globalización (económica, financiera, cultural, desequilibrio de los flujos de información y de comunicación...), está agravando, a nivel de la ciudadanía, la situación global e incrementando las distancias. El subdesarrollo requiere inversiones para su superación endógena. Sería ingenuo pensar que la modernidad se implantará desde fuera como una fábrica llave en mano. (El caso actual de Irak es muy aleccionador). En este proceso, cuyos resultados no son a corto plazo aunque pueden acelerarse, no bastan solamente inversores. Se requiere una movilización de las sociedades civiles, a través de los muchos instrumentos de que disponen, para "entrar en contacto" a partir de sus diversos niveles de desarrollo. Con respeto mutuo. Con conciencia de la alteridad en fecundación mutua. Me atrevería a decir, con "talante democrático" y sin modelos políticos preconcebidos. Sin olvidar que Internet, uno de los ejes de la sociedad global de la comunicación y de la información, hace la guerra por su cuenta –valga la expresión coloquial-, y a veces va mucho más veloz que la cooperación entre Estados o que el diálogo intercultural entre sociedades civiles.

¿No parece un poco utópico hablar de conocernos un poquito más cuando la desigualdad entre los ciudadanos del Mediterráneo es tan profunda?

Me remito al discurso pronunciado por el Presidente del Gobierno español ante la Asamblea General de la ONU. En este discurso se desvela todo un "plan de acción" de cooperación con el llamado Tercer Mundo basado en la justicia, en la solidaridad y en el respeto del derecho internacional. (La retirada de las tropas españolas de Irak, porque así lo deseaba la mayoría de los integrante de la sociedad civil en el Estado Español, es un importante botón de muestra).El Presidente Zapatero planteó en la ONU la necesidad de una "Alianza de la civilización occidental con la civilización arabo-musulmana", en lo político, en lo económico y en lo cultural. Y pidió que la ONU actuara en esa perspectiva, lo que no quiere decir, -es de suponer-, que el Gobierno español se cruzará los brazos en la espera de la acción de la ONU.

¿Cuáles son los hechos concretos?

Me consta que el tema ya fue debatido en la Cumbre de Estados Iberoamericanos, que se trató con la Liga de los Estados Árabes, y que cada país está recibiendo la propuesta hecha en la ONU para pasar a la subsiguiente acción conjunta. Creo que esta propuesta es una de las más importantes que se han sometido a la ONU desde hace muchos años. Creo que así queda respondida su pregunta. Hablo como ciudadano de a pié. El Gobierno español tendría muchas cosas que decir al respecto. Por mi parte, creo fue y es verdaderamente lamentable que la inmensa mayoría de los medios de comunicación guardaron un silencio inquietante –como está ocurriendo con las nuevas bases de la cooperación de ida y vuelta con Marruecos y con los programas y prioridades con este país vecino, así como con la reciprocidad marroquí. Por no hablar de los otros países del Magreb, como Túnez y Argelia en particular. He citado estos ejemplos para no salirme de la cuenca del Mediterráneo."

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Publicado el 9 de Enero, 2005, 0:00

Entrevista a David Harvey

David Harvey nació en 1935 en el Reino Unido. Se doctoró en la Universidad de Cambridge en geografía histórica, y en 1969 se mudó a Baltimore, en Estados Unidos, como profesor de geografía en la John Hopkins University. En ese mismo año aparece su primer libro, La explicación en geografía, y a partir de ese momento su interés comienza a centrarse en los aspectos sociales y políticos de la disciplina. En 1973 publica La ciudad y la justicia social, y durante los años 1970 estudia a Marx en profundidad. Este esfuerzo culmina en 1982 con la publicación de una obra mayor de teoría económica, Los límites del capital. En 1985 publica dos libros de ensayos sobre urbanismo, La conciencia y la experiencia urbana y La urbanización del capital, y en 1989 aparece La condición de la postmodernidad (publicado en español por Amorrortu), probablemente su obra más conocida, donde investiga la emergencia de la cultura y del arte postmodernos como un efecto de las transformaciones del capitalismo y de la aparición del postfordismo. De 1987 a 1993 ocupa la cátedra Halford Mackinder de geografía en la universidad de Oxford, y en 1993 vuelve a Johns Hopkins, donde permanece hasta el año 2000. En la actualidad es profesor en el Graduate Center in Anthropology de la City University of New York. Además de las obras ya mencionadas, Harvey es autor de Justicia, naturaleza y la geografía de la diferencia (1996) y, más recientemente, de Espacios de esperanza (2000) y El nuevo imperialismo (2003), ambos publicados en español por Akal.

Entrevistadores: Uno de los temas recurrentes de su trabajo ha sido la manera en la que la acumulación de capital estructura el espacio geográfico, y usted ha analizado el urbanismo moderno desde ese punto de vista en libros como La urbanización del capital. ¿Cómo está transformándose la ciudad contemporánea en la era de la globalización capitalista?

David Harvey: Tengo que decir como prefacio a esto que una gran parte de mi trabajo teórico en este tema está marcado por la experiencia de vivir en una ciudad norteamericana como Baltimore, observando su evolución e involucrándome -algunas veces políticamente- en lo que allí sucedía.

En los años 1950 y 1960 el estado jugaba un papel muy importante en la transformación de las infraestructuras urbanas, incluso en los Estados Unidos. Pero a partir de finales de los años 1960 las cosas cambiaron. El desarrollo inmobiliario es un campo muy importante para la acumulación de capital, directa e indirectamente, y las instituciones financieras comenzaron a involucrarse a fondo en el desarrollo urbano. Los lobbies inmobiliario y de la construcción se convirtieron en las fuerzas motrices, y estaban interesados principalmente en la construcción de viviendas para gente con muchos ingresos, ya que es de ahí de donde sacan la mayor parte de sus beneficios, a no ser que exista un subsidio estatal para las viviendas de gente de pocos ingresos. Pero en los años 1970, con la crisis fiscal del estado, estos subsidios fueron prácticamente eliminados. Además, en los Estados Unidos hay un importante subsidio fiscal a la vivienda para las clases acomodadas: deduces de tus impuestos todos los intereses que pagas por la compra de una casa. Esto no es más que un mecanismo redistributivo mediante el cual el dinero se va a las clases altas y al lobby inmobiliario.

En definitiva, hubo una explosión de viviendas caras, con la excusa de que la gente rica dejaría tras de sí casas que luego la gente de menos ingresos podría ocupar. Las ciudades norteamericanas se volvieron así muy dinámicas espacialmente, con la construcción de grandes áreas suburbanas para gente rica con un impacto ecológico muy negativo. Pero la contrapartida de este desarrollo fue una cantidad enorme de viviendas abandonadas en el centro de las ciudades. Esto fue lo que pasó en Baltimore, hasta el punto de que a finales de los 1990 había unas 40.000 casas vacías en la ciudad, que es una cifra impresionante. Cuando Pasqual Maragall vino a Baltimore yo lo llevé a visitar la ciudad. Maragall miraba esas 40.000 casas vacías y decía: "¡Ya me gustaría a mí tener todas estas casas en Barcelona!", y yo le contesté "Y a mí me gustaría tenerlo a usted de alcalde en Baltimore".

E: Usted señala también otro aspecto de estos desarrollos: la emergencia de una competencia global en la que las ciudades intentan atraer turismo e inversores construyendo grandes museos, centros comerciales... El caso del Museo Guggenheim en Bilbao es paradigmático.

DH: Esta es la otra cara de la huída a los suburbios: la reocupación del centro, tratando de convertirlo en un centro cultural o en un campo de consumo. Se invirtieron para ello muchos recursos públicos, y muy a menudo a expensas de otras necesidades de los ciudadanos. La teoría con la que se trata de justificar esto es que si consigues revitalizar el centro habrá "beneficios inducidos" para el resto de la ciudad. No podemos negar que hubo algunos, pero en la mayor parte de los casos no llegaron muy lejos. Esto, de alguna manera, es la versión espacial de la famosa tesis del mecanismo de "goteo", que dice que si enriqueces a las clases altas la riqueza acabará por llegarle a todo el mundo. Lo interesante de este proceso de revitalización en el caso de Baltimore es que los beneficios se esparcieron solamente hasta un determinado punto, y la pobreza se quedaba siempre fuera.

E: En La condición de la postmodernidad usted sugiere que la reestructuración actual del tejido urbano tiene como marco estético e ideológico un rechazo de la planificación modernista y una celebración de la arquitectura postmoderna. ¿Cuál es la conexión entre esta arquitectura -que usted llama en algún momento "populismo de libre mercado"- y las fuerzas financieras que remodelan la ciudad en la era neoliberal?

DH: Creo que es muy peligroso establecer una simple relación causal entre estas dos cosas, pero en la medida en que el pensamiento postmoderno promovía las ideas de juego, de apariencia superficial y de atracción de la mercancía, muchas características de la arquitectura postmoderna podían desplegarse fácilmente en el desarrollo de los centros de las ciudades. Pero hay que decir que, en realidad, si analizas la arquitectura postmoderna desde un punto de vista estructural, no es nada más que arquitectura modernista con adornos por encima. Mies van der Rohe decía: "¡Quitemos los adornos!", y la arquitectura postmoderna dice al contrario: "¡Volved a poner los adornos en la misma estructura subyacente!". Hay que decir que existen algunas excepciones a esta pauta, como el trabajo de Michael Grave.

E: Una de las tesis más importantes de La condición de la postmodernidad es que el capitalismo moderno respondió a la crisis económica de los 1970 con una mutación profunda en lo que usted denomina régimen de acumulación "flexible" o "postfordista". ¿Cómo tuvo lugar este proceso y cuáles son las características de la acumulación flexible?

DH: En cualquier situación de crisis, como la que estalló entre 1973 y 1975, el capital -y el estado- necesita encontrar una solución para salir de ella. Por ejemplo, durante la crisis de los años 1930, el estado y el gran capital estaban de acuerdo en que la solución era adoptar una política keynesiana. Esto se debía a que, correcta o incorrectamente, se consideraba que el origen de esta crisis era el subconsumo y la falta de demanda efectiva. El análisis que se hizo de la crisis de principios de los 1970 fue que el capital no tenía la suficiente flexibilidad, ni a nivel geográfico, ni a nivel de mercado de trabajo, ni tecnológicamente. Por lo tanto comenzó a abrirse camino la idea de que la solución a la crisis pasaba por un incremento de la flexibilidad en estas áreas, y esto dio lugar a una increíble liberación de los poderes del capital financiero como el medio para transferir fondos, relocalizar la producción... El capital financiero asumió así el papel que antes se le había asignado al estado, que parecía ser una institución demasiado rígida.

De la misma manera en que el período de los años 1950 y 1960 se conceptualizó a nivel socioeconómico en términos de keynesianismo, y dado que la flexibilidad estaba emergiendo como el tema dominante, creí oportuno hablar sobre esta tendencia a la flexibilidad como un ingrediente fundamental a la solución de la crisis de los 1970. Las características de este capitalismo flexible son el aumento de la exportación de capital, mucha mayor fluidez para la circulación de fondos a través del mundo entero (incluso internamente, dentro de los Estados Unidos o de Europa), la insistencia en un cambio tecnológico muy rápido, y la desregulación en el mercado laboral.

Esta insistencia en la flexibilidad significaba por supuesto que había que atacar instituciones que presuntamente carecían de ella, como por ejemplo los sindicatos, así como algunos aspectos del estado. Hubo, y hay aún, una lucha sobre el desmantelamiento del estado de bienestar, que se pretende llevar a cabo con la excusa de que es una especie de barrera burocrática a la flexibilidad. Aún hay muchos países en Europa que no han recorrido ni la mitad del camino hacia este estado de cosas, y sufren el ataque de esta filosofía neoliberal.

E: Usted identifica la acumulación flexible como la base material de la cultura postmoderna. Pero, ¿existe realmente una cultura postmoderna? Acaba de comentar ahora mismo que la arquitectura postmoderna y la modernista comparten las mismas estructuras, y en La condición de la postmodernidad afirma que hay muchos rasgos ideológicos comunes al modernismo y al postmodernismo -como por ejemplo la insistencia baudelairiana en lo efímero.

DH: Una de las cosas que sucedieron en la transición económica al postfordismo, además de la creciente flexibilidad, fue la emergencia de transformaciones muy rápidas en lo que podemos llamar la cultura del consumo. La relativa estabilidad que había existido durante los años 1950 y 1960 en términos de patrones y hábitos de consumo desapareció en los años 1970 y 1980 con la insistencia en la flexibilidad de los mercados, la diferenciación, la efimeralidad, la moda... Fue una transformación crucial del funcionamiento del capitalismo en el campo cultural, y se reflejó en cosas como la aparición de los estudios culturales en el mundo académico, y en la idea de que la única liberación posible es la del consumidor, puesto que el consumidor es el centro de la flexibilidad, es él quien pide, quien se cansa de una cosa y busca otra...

Por lo tanto, aunque pienso que la transición cultural entre los años 1950 y los 1980 es importante por sí misma, no la veo como una ruptura con el modernismo, y no creo que la diferencia entre los años 1950 y 1960 y los años 1980 se pueda caracterizar como una diferencia entre el modernismo -tal como lo describía Baudelaire, por ejemplo- y lo que más tarde comenzó a llamarse postmodernismo. De hecho, cuando investigué la manera en que la gente intentó definir el modernismo en el siglo XIX, me encontré con que no tenía nada que ver con la definición de lo "moderno" que daban los postmodernistas de los años 1980. Si miras por ejemplo al ambiente cultural del París del Segundo Imperio, en los años 1850 y 1860, ves que hay muchos paralelismos con lo que sucedió en los años 1980, mientras que el París del Segundo Imperio se considera tradicionalmente un período modernista.

E: Por otra parte, usted parece sugerir que hay una verdadera división política entre ciertas formas de modernismo en el período de las vanguardias, que aspiraban a resistir o trascender al capital, y el postmodernismo, que más bien lo celebra como el horizonte final de la historia.

DH: Creo que eso es correcto en términos políticos, y creo también que la política postmoderna fue de alguna manera una respuesta a los movimientos de finales de los años 1960. ¿Qué pedían los movimientos estudiantiles de 1968? Pedían una cierta libertad para explorar su propia identidad, y una de las respuestas políticas que el capital encontró para esta demanda fue decir: ¿queréis libertad? Muy bien, ¡podréis tenerla en la esfera del consumo!

E: ¿Cree usted que en los últimos años el discurso postmoderno perdió peso debido al resurgimiento de la efervescencia política en el movimiento altermundialista?

DH: Creo que sí hay un retorno a la política a través del movimiento altermundialista, aunque algunos movimientos políticos, como el ecologista, aparecieron ya en los años 1980. Pero todos estos nuevos movimientos son muy diferentes de los de la izquierda tradicional. Los movimientos políticos clásicos de la izquierda, que eran fuertes a finales de los años 1960, se construían alrededor de los sindicatos, en las fábricas. Les preocupaba lo que pasaba en el punto de producción y constituían una respuesta al keynesianismo y a la socialdemocracia. Los nuevos movimientos tienen que ver con lo que sucede en la esfera de consumo y con lo que yo llamo "acumulación por desposesión": están en contra de la mercantilización, de la privatización y del individualismo, y hay que considerarlos como una respuesta al neoliberalismo. Así que, sí, en efecto, ha habido un resurgimiento de lo político, pero en torno a una serie de problemas muy distintos de los de la izquierda tradicional.

E: Tenemos también la emergencia de lo que usted llama fordismo periférico en el Sur global. El capital está utilizando modos decimonónicos de explotación de la mano de obra en países como México o Indonesia, y eso ha vuelto a poner en la agenda de los nuevos movimientos sociales el punto de la producción, como sucede con los Students against Sweatshops en los Estados Unidos...

DH: Esto es también debido a la aparición de un movimiento sindical muy significativo en Corea. En efecto, el fordismo no desapareció con la emergencia del postfordismo, sino que se trasladó a la periferia y se implantó en formaciones socioeconómicas diferentes. Las formas clásicas de lucha no desaparecieron por completo, pero si miras a Seattle y al altermundialismo ves que el movimiento obrero es sólo una parte, y existe una lucha mucho más amplia contra lo que significa el neoliberalismo, contra lo que el neoliberalismo está haciendo.

E: Su libro El nuevo imperialismo analiza el poder imperial contemporáneo. ¿Cuáles son las características políticas y económicas de este nuevo imperialismo y quiénes son sus actores principales?

DH: Creo que tenemos que reconocer que existen muchos tipos diferentes de imperialismo. En este libro analizo mayormente el imperialismo de los Estados Unidos. Los Estados Unidos definieron su modelo particular de imperialismo en contraposición al colonialismo europeo, y América Latina fue el conejo de indias para su estrategia. El imperialismo de Estados Unidos funcionaba así: primero se definía una esfera de intereses geopolíticos, y después los Estados Unidos imponían su hegemonía en esa esfera, mediante el uso de dos o tres estados-cliente, gobernados por hombres fuertes apoyados económica y militarmente por los Estados Unidos . Por lo tanto, esta hegemonía era una especie de control indirecto que al mismo tiempo ofrecía beneficios a ciertos grupos de la población. En América Latina las clases altas apoyan incondicionalmente a los Estados Unidos, de tal manera que los movimientos populares luchan contra estas clases pero también contra el poder imperial norteamericano.

El imperialismo de los Estados Unidos funcionó así hasta principios de los años 1970. Como explico en La condición de la postmodernidad, en ese período hubo una transición al postfordismo, y creo que después de la crisis de 1973 hubo igualmente una transición en el funcionamiento del poder imperial norteamericano: a partir de entonces se ejercitó de manera creciente a través de las instituciónes financieras internacionales, a través del poder de los Estados Unidos sobre el FMI y el Banco Mundial. Esto se hizo especialmente claro durante la era Clinton. Pero en los últimos dos o tres años hemos podido ver una ruptura de este sistema de imperialismo financiero, y un cambio hacia un tipo de imperialismo más militar. La pregunta es: ¿Por qué se están comportando así los Estados Unidos ahora? ¿Por qué se están involucrando en intervenciones directas como la de Iraq? Es evidente que no podemos explicar esto en base al 11/9, ya que ahora hay una evidencia muy fuerte de que los Estados Unidos iban a ir a Iraq de cualquier manera, y el 11/9 fue una excusa estupenda para hacer lo que de todas maneras iban a hacer. Yo creo que la razón de esta transición a un imperialismo militar es que ahora los Estados Unidos son económicamente débiles, no sólo desde el punto de vista de la producción, sino también financieramente, debido a su enorme deuda.

Esta forma de imperialismo militar de los Estados Unidos es muy diferente de la forma europea actual de imperialismo. A los europeos les interesa mucho más ejercer el poder imperial económica y políticamente, y son remisos a la utilización de medios militares. Parte del conflicto que existe ahora entre Europa y los Estados Unidos es sobre la forma de imperialismo a adoptar. Chirac es tan imperialista como George Bush, pero tiene concepciones muy distintas sobre cómo ejercer el poder imperial.

E: En la conferencia El otro Davos, en Zürich, usted comentó que en muchos sentidos Bush y Chirac son imágenes especulares el uno del otro...

DH: Sí, los dos llegaron al poder mediante una especie de elección ilegítima, los dos usaron la guerra de Iraq para ganar cierta legitimidad popular, y también como un vehículo para una política interna de derechas.

E: ¿Cuál es la relación entre el imperialismo financiero y el régimen postfordista de acumulación que usted ha descrito anteriormente?

E: Creo que el imperialismo financiero forma parte de la creciente flexibilidad característica del postfordismo. Los propios Estados Unidos tuvieron algunas dificultades a principios de los años 1970, con crisis fiscales, y este tipo de financialización fue una válvula de escape. Dejadme que os dé un ejemplo muy concreto: Nueva York estaba en medio de una enorme crisis financiera en 1975 y acabó declarándose en quiebra. El gran problema era que se habían erosionado las bases económicas de la ciudad y había que reconstruirlas. Una de las cosas que siguió a la crisis de 1973 fue el aumento por parte de la OPEP del precio del petróleo. Ahora sabemos, gracias al servicio de inteligencia británico, que en 1973 los Estados Unidos estaban preparados para invadir Arabia Saudí y Kuwait y ocupar los campos petrolíferos. Sabemos también que los Estados Unidos y Arabia Saudí hicieron un trato: los sauditas invertirán en los bancos de Nueva York el dinero que ganasen con la subida de los precios del petróleo, así que los Estados Unidos se quedaban con todo el negocio del reciclaje de los petrodólares. Nueva York se convirtió en el centro financiero de este sistema flexible, lo que llevó al resurgimiento de la economía neoyorquina. Durante los años 1990 hubo crisis financieras en todo el mundo -Asia del Este, América Latina, ...- y Nueva York se hizo increíblemente rica gracias a ellas.

E: Usted apuntó también que uno de los mecanismos del nuevo dominio imperial es la "acumulación por desposesión". ¿Cómo funciona este mecanismo?

DH: Creo que, desde el principio, uno de los objetivos de la nueva flexibilidad era encontrar nuevos campos para la acumulación de capital. Uno de los mayores impedimentos para esta acumulación era el hecho de que el capital no se podía introducir en la salud, en la educación, en la vivienda pública…, así que parte del programa de flexibilización era convertir todo esto en una mercancía para que el capital privado pudiese gestionarla. Por ejemplo, una de las primeras cosas que hizo Margaret Thatcher fue privatizar la vivienda pública tanto como le fue posible. Esto abrió todo un nuevo área de actividad en Gran Bretaña para la acumulación de capital, que antes estaba básicamente bloqueado. Después privatizó el agua, todo tipo de actividades estatales públicas, y finalmente llegó el desmantelamiento del estado de bienestar.

Pienso que deberíamos ver esto como parte de un largo proceso histórico que podemos llamar, en referencia a las privatizaciones en el campo británico, el "enclosure of the commons", el cierre de los campos comunales, la privatización de la propiedad comunal. Notad que, con el neoliberalismo, el capital utiliza a los gobiernos para privatizar, y curiosamente en el siglo XVIII también fue el gobierno británico quien cerró los "commons". Como la privatización abre nuevas oportunidades para la acumulación, los capitalistas pueden decir que tenemos una economía muy dinámica, pero el precio que hay que pagar por ello es que la gente pierde sus derechos comunales en todos los dominios que se privatizan. Por esa razón yo le llamo a esto "acumulación por desposesión".

E: Usted explica en El nuevo imperialismo que la acumulación por desposesión es en realidad otro nombre para lo que Marx había llamado acumulación primitiva. En ese sentido, hay que entender la acumulación primitiva como un proceso aún en marcha, más que como un momento histórico fundador.

DH: En efecto, se trata de un proceso que se está revitalizando muchísimo en la era neoliberal. Una de las cosas que yo hago es interpretar algunas de las características del neoliberalismo como un fenómeno de acumulación por desposesión, y un nuevo cierre de los campos comunales. Esto también se refleja en las respuestas políticas al neoliberalismo: uno de los argumentos del movimiento ecologista es que no deberíamos privatizar la propiedad colectiva medioambiental, y Naomi Klein, una de las figuras más significativas del movimiento altermundialista, escribió un texto titulado "Reclamando los campos comunales". Creo que este es uno de los grandes temas que tiene ahora mismo mucha resonancia política y que apenas tenía en los años 1950 o 1960.

E: Esto parece sugerir que tanto los planes de ajuste estructural del FMI como la invasión de Iraq son parte de la misma estrategia de acumulación por desposesión y privatización en el Tercer Mundo.

DH: No creo que ésa sea la única razón para invadir Iraq, pero está claro que los Estados Unidos quieren establecer un gobierno formal en Iraq en el que todo esté privatizado, y una parte de las objeciones norteamericanas al gobierno de Sadam era que no existían oportunidades para la acumulación de capital. Por otra parte, lo que hace el FMI con sus programas de ajuste estructural es privatizar "pacíficamente", aunque a menudo hay revueltas y protestas en contra. El Un ejemplo reciente del este proceso es el programa" la cuenta" de desafío de Milenio de la ayuda del la el norteamericana exterior. Se trata de un programa en el que los países en vías de desarrollo piden ayuda económica a los Estados Unidos, pero para poder recibirla tienen que satisfacer una serie de criterios. Uno de ellos es que el país tiene que adoptar una estructura institucional compatible con la de los Estados Unidos, y eso quiere decir que tiene que privatizar y fomentar los mercados privados... En resumen, los Estados Unidos dicen: si quieres que te ayudemos, tienes que adoptar nuestro sistema. Esto es una práctica imperialista. ¿Y qué puede hacer el país pobre, si necesita ayuda? Acabará por cumplir las exigencias de los Estados Unidos.

E: Parece que usted concuerda con otros analistas en que el Este asiático, y sobre todo China, es el centro emergente de la acumulación de capital. ¿Cómo está respondiendo el imperialismo de los Estados Unidos al auge del capitalismo asiático?

DH: Lo que está sucediendo en China en los últimos cinco o seis años es absolutamente extraordinario. El crecimiento de la economía global se debe en gran medida a todas las inversiones que se están haciendo en China. Este crecimiento está dando lugar a una reestructuración sorprendente del empleo en la manufactura: en los últimos tres años desaparecieron 200.000 trabajos de la zona de la maquiladora en México para irse a China. El auge de China como potencia es muy significativo: China tiene un tremendo superávit en su balanza de pagos con respecto a los Estados Unidos, y por lo tanto tiene la capacidad de ejercer influencia financiera sobre ellos. Debido a su enorme deuda, los Estados Unidos necesitan un gigantesco flujo de dinero para financiarla , y los chinos, japoneses y taiwaneses tienen un gran poder gracias a eso. Además, los chinos están siendo competitivos en todo tipo de áreas, como por ejemplo la tecnología de satélites. Creo que no es un accidente que Bush haya anunciado que Estados Unidos va a tener una estación en la luna tres meses después de que los chinos lanzaran un satélite. China pone muy nerviosos a los Estados Unidos, económicamente, políticamente, e incluso militarmente. Aunque Estados Unidos tiene un poder militar gigantesco en términos de tecnología, tienen más problemas cuando se trata de movilizar tropas, como vemos en Iraq.

Uno de los argumentos de mi libro es que la tentativa por parte de los Estados Unidos de controlar el petróleo de Oriente Medio, que tiene una larga historia, se volvió aún más importante ahora, y no tanto para proteger las fuentes de crudo norteamericanas, que son muy diversas, sino para controlar la economía global y la competencia por parte de otros bloques económicos: en primer lugar Japón y China, que no tienen fuentes de crudo propias y dependen del petróleo de Oriente Medio, y hasta cierto punto también Europa.

E: ¿Qué consecuencias va a tener la emergencia de China como potencia global?

DH: Una de las posibilidades a tener en cuenta es la siguiente: si China se convierte en la potencia hegemónica del Sureste asiático, habrá un bloque de poder emergente en la zona. Tendríamos entonces tres bloques de poder: el Este asiático, Estados Unidos y la Unión Europea, con una importante competición entre ellos. Esto nos llevaría a un imperialismo competitivo como el analizado por Lenin a comienzos del siglo XX, con la diferencia de que ahora sería entre bloques de poder, en lugar de ser entre países.

E: Este escenario daría lugar a una ruptura del mercado mundial en distintas áreas y a un retorno del proteccionismo, como sucedió en la era del imperialismo clásico...

DH: De hecho estamos viendo algunas indicaciones de semejante escenario, como cuando Bush impuso la tarifa para el acero y la Unión Europea lo denunció ante la OMC. Los europeos pretender atacar a los Estados Unidos también en otras áreas a través de la OMC, y creo que dentro de poco muchos países -incluidos China e India- van a empezar a atacar tanto a los Estados Unidos como a la Unión Europea debido a los subsidios agrícolas, que son una de las cuestiones más importantes en el mundo ahora mismo.

E: Usted sugiere también que otra posible alternativa podría ser un nuevo keynesianismo global...

DH: Si analizas las tensiones dentro del sistema capitalista, te das cuenta de que históricamente los períodos de rápida redistribución de los ingresos en los que los ricos se hacen increíblemente ricos -que es una de las características de la fase neoliberal en la que estamos- generalmente van seguidos de una crisis. Eso fue lo que pasó en los años 1920, y hubo una crisis profunda en los 1930. La razón de esto es que el capitalismo no puede sostenerse fácilmente cuando toda la riqueza está concentrada en una clase muy pequeña que no está dispuesta a renunciar a ella. Así que una posible solución para estabilizar la situación actual es algún tipo de keynesianismo redistributivo, no sólo en los Estados Unidos, sino también a nivel internacional. La pregunta que me hago a veces es: ¿defendería yo esa solución, por ser mejor que lo que tenemos ahora? A veces digo que un poco de keynesianismo y auténtica socialdemocracia no serían una mala idea, y en países como los Estados Unidos, donde alternativas más radicales son muy improbables, eso es lo más progresista que puedo imaginar. (...).

E: El último capítulo de Espacios de esperanza, Edilia, es de hecho un extraordinario ejercicio de imaginación utópica al estilo de Morris o Bellamy, en el que usted esboza una posible sociedad post-capitalista. ¿Qué piensa usted de alternativas más radicales al capitalismo, como por ejemplo el socialismo de mercado?

DH: Pienso que ciertamente identificar el capitalismo con el mercado es un error. Es como identificar el dinero con el capital. La pregunta que tenemos que hacernos es si hay maneras distintas de entender cómo funcionan los mercados. En Edilia sugerí que técnicas informáticas contemporáneas podían ser utilizadas para definir electrónicamente un sistema de intercambio mercantil, y creo que podemos y debemos utilizar algunas de las tecnologías actuales para impulsar formas distintas de organización social y política . A fin de cuentas, Marx siempre insistió en que la sociedad sólo puede construir lo nuevo a partir de lo que está latente dentro de ella, de lo que ya existe.

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Publicado el 9 de Enero, 2005, 0:00

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Sami Naïr es profesor invitado de la Universidad Carlos III
El Pais – 04/01/05

Estamos en medio de un cambio de época, tenemos la sensación de que algo está desapareciendo mientras que la novedad del mundo aún no ha revelado un rostro reconocible. Estamos a la expectativa. El lugar en el que se desarrolla nuestra vida es la ciudad, que engloba el conjunto de las esferas de nuestra existencia, pero nuestra relación con la ciudad sigue prisionera de múltiples condiciones: familiares, sociales y políticas. Por definición, la ciudad es el lugar de encuentro, el espacio de la socialización, el crisol del intercambio humano. Pero la ciudad se ve asimismo presa de una transformación cuya importancia no medimos.

El cambio histórico: es, en sustancia, la globalización de lo humano. En los países más ricos pero también en casi todas partes, la ciudad se ha convertido, por la necesidad del trabajo y de los desplazamientos que generan la distribución internacional de la economía y la desigualdad de las riquezas, en el espacio en el que se encuentran unas naturalezas humanas diferenciadas, unos orígenes múltiples, unas visiones del mundo diversificadas, en ocasiones radicalmente opuestas entre sí. Ya no es sólo el lugar donde uno ha nacido, es también, y sobre todo, el espacio del que uno procede, del que uno emigra o al que uno inmigra.

Sabemos que ya a los antiguos griegos les resultaba muy difícil definir la ciudad: en Política, Aristóteles no se decide a proponer una definición rigurosa. Propone la "polis", palabra que designa al mismo tiempo la ciudad, la comunidad, el Estado, unas reglas de comportamiento, una reunión de personas diversas y la sociedad. Y añade, para fundamentar su punto de vista, que el hombre es un "zoon politikon", es decir, un ser de comunidad, de sociedad, de ciudad. Dicho de otro modo, la ciudad es la unidad entre el hombre como ciudadano y la comunidad como espacio y vínculo de existencia. Es un espacio y un tiempo, un suelo y un cielo.

Esta definición sigue siendo muy cierta. Debería incluso serlo todavía más hoy que en el pasado. Porque la fuerza de la propuesta de Aristóteles se deriva de que rechaza todo planteamiento étnico, confesional o tribal. Está articulada alrededor de la idea de pertenencia a una comunidad humana abstracta y a un territorio concreto. Aquello que conforma la ciudad, lo que une a los ciudadanos, es precisamente su condición de ciudadanos. Y nada más.
O, más bien, todo lo demás, es decir, la naturaleza del hombre, sus mitos, sus creencias, sus convicciones, están como envueltos en esta condición carnal y espiritual, esta función de ciudadanía, esta "politicidad". Rousseau, que estaba fascinado por esta prodigiosa invención griega, por este genio del humanismo naciente, pero que lamentaba que dicha concepción no pudiese aplicarse al individuo de la sociedad moderna, decía que, mirándolo bien, sólo un pueblo de dioses podía imaginar algo así.
Pero los hombres no son dioses... Como fundador de la gran filosofía de las luces, sólo veía un cimiento para la ciudad moderna: aquel que se establece en la articulación entre la razón y la voluntad, para dar nacimiento al contrato. Pero un contrato entre intereses, individuos que realizan un intercambio, sujetos de derechos y deberes. La abstracción del hombre se vuelve la condición de la socialización, la fuente de la comunidad humana.

Esta concepción es rebatida por los procesos contemporáneos de formación de la identidad social. Porque vivimos, al mismo tiempo que la entrada en la globalización de lo humano, una reacción inversa inducida por movimientos "identitaristas" inherentes a nuestra historia. Éstos se desarrollan a través de un seudomodernismo, un modernismo regresivo, que toma el aspecto de la diferenciación "identitaria", de la apología del origen y del "comunitarismo" particularista que la acompaña.
El contrato sigue existiendo, pero ahora está condicionado tanto por los intereses como por las determinaciones del origen, que atan al sujeto humano al color de su piel, a la religión transmitida por sus antepasados, a su "origen". Esta ideología regresiva se ha desarrollado con mayor facilidad porque la globalización económica, al provocar la desestabilización del Estado nacional, engendra la perturbación de la identidad social y provoca la aparición de nuevas formas de pertenencia.
La ideología "multicultural", que a menudo sirve para enmascarar una cultura dominante, legitima este proceso regresivo disfrazándolo con las virtudes de la democracia y del respeto a los demás. Pero la realidad sigue siendo la desaparición de la ciudadanía ante el individualismo, la dislocación de la pertenencia común en beneficio de la comunidad tribal, la crisis de la referencia nacional provocada por la sumisión al imperio mercantil, que aparece como la única verdadera comunidad en un mundo cada vez más tribalizado.

La ciudad es cada vez menos el espacio político en el que se elabora el futuro común. Un poderoso movimiento de disociación está en marcha y no afecta únicamente a los individuos, sino también a los grupos, que tienden cada vez más a particularizarse. Este repliegue provoca unas reacciones complejas. Una de las más importantes consecuencias remite a lo que se podría denominar la territorialización diferenciadora en la ciudad.
Con la modificación progresiva de los modos de producción, la decadencia de la industrialización y la gestión de las poblaciones de inmigrantes recientes, la ciudad moderna adquiere en casi todas partes el mismo aspecto: cada vez más, el centro está habitado por las capas medias tradicionales y nuevas, los inmigrantes son alojados en núcleos de confinamiento periféricos y las capas ricas viven en suburbios protegidos o en zonas residenciales económicamente prohibidas para los más desfavorecidos.

Esta territorialización se acomoda fácilmente a una fuerte exclusión social y étnica, delimita unas capas ya no sólo diferenciadas en función de su condición social, sino también, y sobre todo, en función de su "pertenencia" étnica y, cada vez más, confesional. La ciudad, por decirlo en una palabra, tiende a volverse "racista". Racista en el sentido de la distribución territorial de los individuos en función de sus supuestas "razas" o confesiones. No es que la determinación social haya desaparecido, es que ahora se le añade claramente la determinación étnica y confesional. La exclusión resultante incrementa los mecanismos clásicos de dominación y de marginalización.

La época de las retóricas "identitarias" legitima perfectamente esta territorialización. Postula un determinismo "identitario" que encierra a los individuos en una "pertenencia" originaria asfixiante. El camino hacia la universalización, que es propio de toda comunidad ciudadana, se ve frenado por el obstáculo de la "pertenencia". Aquel que busca la solidaridad universal siempre es remitido a su supuesto "origen". Una especie de fascismo suave de la identidad, de totalitarismo de las comunidades de pertenencia, vuelve irrespirable la atmósfera para aquel ciudadano que sencillamente va en busca de la solidaridad humana.
Esta ideología tiránica del origen es producto de un doble movimiento. Por un lado, a menudo surge, bajo una forma afirmativa o negativa, como una reivindicación de los propios grupos e individuos estigmatizados. Éstos transforman en su contrario aquello que es presentado como un estigma para convertirlo en algo perfectamente asumido o incluso en una cuestión de orgullo.
Es el negro que reivindica su negritud, el musulmán su islamismo, el judío su judaísmo, porque estas cualidades están estigmatizadas. No hace falta decir que esta actitud es, por definición, legítima. Pero entre la afirmación del Yo y la negación del Otro, la frontera no siempre está clara. Por otro lado, es la propia sociedad, al tomar conciencia de la exclusión identitaria de determinados grupos, la que busca concederles derechos en función de su especificidad. De este modo, procede a una discriminación "positiva" en nombre de la lucha contra la discriminación negativa. Pero una discriminación es siempre una discriminación, sea positiva o negativa (por no hablar de que se puede fácilmente pasar del derecho a la discriminación a la discriminación de los derechos).

Lo hemos visto en Gran Bretaña y en Holanda: en ambos casos se han afanado en reconocer unos derechos "específicos" que han conducido, bajo el pretexto de respetar la cultura del Otro, a justificar la poligamia, la opresión de las mujeres, etc. El ejemplo holandés es hasta tal punto caricaturesco que ha provocado una reacción xenófoba intensa en la sociedad: ésta se veía de pronto "amenazada", debido a la aparición de costumbres diferentes, por una inmigración musulmana pese a todo relegada a un gueto comunitario religioso, a su vez consecuencia de una concepción tontamente diferenciadora del vínculo social.
A fuerza de halagar aquello que separa, se ha terminado por generalizar la separación. Y unos grupos de presión, surgidos de esta parte de la población inmigrante, han utilizado su concepción trivialmente retrógrada del islam para tratar de imponerse como los únicos interlocutores ante los poderes públicos.
De igual modo, en España, el imán que escribe un libro para explicar cómo hay que pegar a una mujer, lo hace precisamente con el objetivo de separar a los inmigrantes musulmanes del resto de la población. De este modo, el contribuir a desvalorizar la religión a la que pretende servir es para él positivo, porque lo que busca es ganar legitimidad pretendiendo luchar contra esta misma desvalorización. Hay que tener el valor de decirlo: estas personas envenenan las relaciones sociales e impiden, para la gran mayoría de los inmigrantes, el acceso al lugar común. Son, al igual que los racistas, los enemigos acérrimos de la ciudad mestiza.

Nunca se repetirá lo suficiente que ninguna ciudad mezclada es posible sin valores comunes. Ello implica reglas, normas y obligaciones comunes. Los conflictos culturales y sociales, inevitables en toda sociedad, no pueden superarse únicamente mediante el respeto ingenuo de las diferencias, mediante la apología de lo que separa, aunque sea en nombre de la democracia y de la política de reconocimiento que se debe a unos individuos o grupos.
Sólo la búsqueda de una identidad compartida, que no es un producto de la naturaleza sino de la voluntad, permite construir estos valores comunes. Este camino, largo y difícil ya que consiste en fabricar voluntariamente la identidad común, implica una visión clara de los derechos y deberes en la ciudad. Porque la condición necesaria para la ciudad mestiza, lejos de los racismos y de las demagogias de la pertenencia exclusiva, afortunadamente es y seguirá siendo siempre la universalidad de lo humano.

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Publicado el 30 de Diciembre, 2004, 0:00

El pulso de la prensa internacional
Escrito por Carlos Elordi
El Periódico - 29/12/04,

Como era de suponer, la prensa occidental ha aplaudido sin reservas el triunfo de Viktor Yuschenko. Y aunque la preocupación ha teñido buena parte de los comentarios relativos a cómo pueden transcurrir, a partir de ahora, los acontecimientos, la sensación que en general transmiten los análisis es que no se teme un desastre y, más bien, se prevé que las decisiones del nuevo Gobierno se irán adaptando a las limitaciones que la realidad impone y, particularmente, a la necesidad de llevarse bien con Rusia.
Así lo ha visto THE NEW YORK TIMES: "Yushchenko ha prometido acabar con la élite corrupta que se enriqueció con la privatización de los recursos estatales. También ha asegurado que orientará a Ucrania hacia Europa y hacia Occidente. Pero si quiere que esa mitad de la población que cree que ha perdido las elecciones deje de hablar de separatismo, también tiene que restablecer sus relaciones con Rusia". El editorial del FINANCIAL TIMES también ha ido por esa línea.

Pero el análisis que ha hecho Daniel Vernet en LE MONDE plantea la cuestión desde la óptica de la otra parte, la de Moscú, y esa visión complica no poco las cosas: "Para Vladimir Putin la victoria de Yuschenko es un duro fracaso. ... Pero, contrariamente a lo que ha repetido la propaganda del Kremlin, no existe riesgo alguno de que Ucrania dé la espalda a Rusia. ... No era eso lo que Putin temía de un éxito de Yuschenko. Ni tampoco el fin del sueño de la 'reunificación' de Ucrania y Rusia, dado que el presidente ruso es lo suficientemente realista para saber que, en la actual situación internacional, todo lo que pueda parecer una reconstitución de la URSS es imposible. Una Ucrania bajo su influencia le basta a su diseño geopolítico".
"Y si el nuevo presidente debe la tercera vuelta, y su elección, a los europeos --prosigue Daniel Vernet--, éstos, asustados por su propio coraje, se han apresurado a tranquilizar a Moscú y asegurarle que la adhesión de Ucrania a la UE no figura en el orden del día. ... Más que la orientación internacional de Ucrania es su régimen político interior lo que preocupa al jefe del Kremlin. Un hombre de orden como él no soporta la idea de que las urnas puedan decidir libremente la suerte de un Gobierno.
... Al igual que la 'revolución de las rosas' de hace un año en Georgia, la 'revolución naranja', amenaza a la internacional 'nomenklaturista' que ha conservado del sistema soviético un modo de ejercer el poder que es incompatible con el pluralismo. Y amenaza también en Rusia. Aunque la influencia del aparato político-policial ... es más fuerte en Moscú que en Kiev".

Boris Kagarlitsky, columnista de THE MOSCOW TIMES, un diario independiente que se edita en inglés en la capital rusa, ha abundado en lo anterior: "La 'revolución naranja' ha llevado la esperanza a los corazones de la oposición liberal rusa y generado grandes temores en el corazón del Kremlin. ... Pero una comparación sencilla entre las situaciones de Ucrania y de Rusia revela que no hay motivos para esperar una repetición de la 'revolución naranja'.
... La sociedad ucraniana ha seguido siendo extremamente soviética y se parece a Rusia de mitad de los 90. Eso define la naturaleza de las movilizaciones de masas en ambas partes. ... De otro lado, el sistema político ruso es mucho más estricto que el ucraniano. ... En Rusia a Yuschenko no se le habría permitido siquiera levantar la cabeza"

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Publicado el 7 de Diciembre, 2004, 0:00

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Escrito por Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique - Fecha 01/10/04

"El día que China despierte…" se decía hasta hace poco, dejando planear la idea de una amenaza gigantesca sobre el planeta. Ahora sabemos que ese inmenso país ya está despierto. Y se trata de preguntarse sobre las consecuencias que puede tener su impresionante resurgimiento sobre la marcha del mundo.
China, coloso demográfico con sus 1.300 millones de habitantes, inició su gran reforma económica sólo después de la muerte de Mao Tse Tung en 1976, y sobre todo a partir de 1978, cuando Deng Xiaoping asumió el poder. Su modelo de desarrollo, basado en la abundancia de una mano de obra mal pagada, la masiva recepción de fábricas de ensamblaje, la exportación de productos baratos y la afluencia de inversiones extranjeras, fue considerado durante mucho tiempo "bastante primitivo", propio de un país atrasado y gobernado con mano de hierro por un partido único, dado que hasta el necesario control de su demografía se realiza de manera autoritaria.
Sin embargo, China, siempre comunista, no sólo dejó de dar miedo, sino que en la euforia de la globalización incipiente fue presentada por cientos de empresas que instalaban allí sus fábricas, tras haber despedido a millones de trabajadores, como una verdadera ganga para inversores avispados. En poco tiempo, gracias a la red de "zonas económicas especiales" instaladas a lo largo de su frente marítimo, se convertía en una gran potencia exportadora, que encabezaba la lista de los países exportadores mundiales de productos textiles, indumentaria, calzado, productos electrónicos y juguetes. Sus productos invadían el mundo. Especialmente el mercado de Estados Unidos, respecto del cual presentaba un desequilibrio gigantesco: ¡en 2003, el déficit comercial estadounidense ante Pekín alcanzó los 130.000 millones de dólares! (1).
La furia exportadora desataría un despegue espectacular del crecimiento, que desde hace dos décadas supera el 9% anual (2). Este "comunismo democrático de mercado" significó para millones de hogares un incremento en el poder adquisitivo y el nivel de vida (3). Además, favoreció el ascenso de un auténtico capitalismo chino. Siguiendo el mismo impulso, el Estado se lanzó a modernizar el país a marchas forzadas, multiplicando la construcción de infraestructuras: puertos, aeropuertos, autopistas, vías ferroviarias, puentes, embalses, rascacielos, estadios para los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, instalaciones para la Exposición universal de Shanghai en 2010, etc.
Esta masa demencial de obras y la nueva fiebre consumista de los chinos agregaron a la economía una nueva dimensión: en muy poco tiempo, China, que infundía miedo como potencia exportadora invasora, se ha convertido en un país importador cuya voracidad insaciable inquieta seriamente. El año pasado fue la primera importadora mundial de cemento (importó el 55% de la producción mundial), carbón (el 40%), acero (el 25%), níquel (el 25%) y aluminio (el 14%). Es el segundo importador mundial de petróleo, después de Estados Unidos. Estas importaciones masivas dieron lugar a una explosión de los precios en los mercados mundiales, especialmente los del petróleo.
China, admitida en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001, es en la actualidad una de las economías más grandes del mundo, exactamente la sexta (4). Mueve el crecimiento planetario y toda convulsión en ella tiene un impacto inmediato sobre el conjunto de la economía mundial. "A pesar de la rapidez de nuestro crecimiento –evalúa el primer ministro Wen Jiabao– China sigue siendo un país en vías de desarrollo, y necesitaríamos otros 50 años de crecimiento al ritmo actual para llegar a ser un país medianamente desarrollado" (5).
Pero si China sigue con este ritmo, a partir de 2041 va a superar a Estados Unidos para convertirse en la primera potencia económica del mundo (6), lo que tendrá consecuencias geopolíticas fundamentales. Esto significa que desde 2030 su consumo de energía equivaldrá a la suma del consumo actual en Estados Unidos y Japón, y que al no disponer de petróleo suficiente como para satisfacer una necesidad tan monstruosa, de aquí a 2020 se verá obligada a duplicar su capacidad nuclear y a construir dos centrales atómicas anuales durante 16 años…
Aun así, y aunque ratificó el protocolo de Kyoto en 2002, China, que ya es el segundo país contaminante del planeta, va a llegar a ser el primero, porque emite colosales masas de gases con efecto invernadero que agravan el cambio climático en curso.
En este sentido, China constituye un caso de manual y anticipo de la cuestión que se planteará a propósito de la India, Brasil, Rusia o Sudáfrica: ¿cómo arrancar a miles de millones de personas de la angustia del subdesarrollo sin sumirlas en un modelo productivista y de consumo "a la occidental", nefasto para el planeta y para el conjunto de la humanidad?

NOTAS:

(1) Véase "Quand la Chine éternuera…", Cyclope. Les marchés mondiaux 2004, bajo la dirección de Philipe Chalmin, Economica, Paris, 2004.
(2) 9,7% en el primer semestre de 2004.
(3) El PIB por habitante alcanzó 4.690 dólares en 2003.
(4) Se sitúa entre el Reino Unido e Italia, después de los Estados Unidos, Japón, Alemania y Francia, y debería integrar el G8, el grupo de países más industrializados, que incluye además de los mencionados a Rusia y Canadá.
(5) El País, Madrid, 6-6-2004.
(6) De acuerdo con la experta Maryam Khelili, para esa fecha la lista de seis países más prósperos del mundo será la siguiente: China, Estados Unidos, India, Japón, Brasil y Rusia.

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Publicado el 6 de Diciembre, 2004, 0:00

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Escrito por Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique - 02/12/04

Lo ocurrido en EEUU confirma que la democracia –el menos imperfecto sin embargo de los regímenes políticos– no está protegida contra opciones que pueden llevar al poder a peligrosos demagogos.

La reelección el pasado 2 de noviembre de George W. Bush para la presidencia de Estados Unidos constituye una grave afrenta moral infligida al espíritu de la democracia estadounidense, la más antigua del mundo y, en tanto tal, referencia primordial. Claro que esta vez técnicamente no hay nada que objetar. Nadie puede discutir el carácter legítimo del escrutinio.

Los votantes ejercieron su derecho eligiendo en función de su parecer (1). No por eso la reelección se vuelve menos perturbadora, incluso chocante. Y confirma que la democracia –el menos imperfecto sin embargo de los regímenes políticos– no está protegida contra opciones que pueden llevar al poder a peligrosos demagogos.

En efecto, es preocupante que Bush, conocido por su fundamentalismo religioso, su mediocridad intelectual y su incultura, haya sido el candidato más votado de la historia electoral estadounidense.

Tanto más cuanto que ha engañado a su pueblo y mentido al Congreso para conseguir la autorización para librar una "guerra preventiva" (no autorizada por la ONU) e invadir Irak; ha alentado un uso desproporcionado de la fuerza y provocado la muerte de millares de civiles iraquíes inocentes (2); ha ignorado la "orden ejecutiva" de 1976 del presidente Gerald Ford (que sigue vigente y prohíbe a los servicios secretos el asesinato de dirigentes extranjeros) y ordenado la ejecución de supuestos "terroristas" (3); ha violado las Convenciones de Ginebra sobre el trato a los prisioneros de guerra; ha permitido la práctica de la tortura en la cárcel de Abu Ghraib y en otros centros secretos de detención; y ha despertado el espíritu del macartismo que consiste en considerar culpable al ciudadano sospechoso de tener vínculos con una organización enemiga.

Con tan siniestro historial, otro dirigente hubiera sido declarado persona non grata y excluido del mundo civilizado. No ha sucedido eso con George W. Bush, quien por añadidura y como presidente de la única superpotencia mundial, ocupa el lugar central del dispositivo político internacional.

Su segundo mandato se anuncia como una continuación del anterior. Las dos primeras designaciones de ministros confirman que Bush interpreta su triunfo electoral como un plebiscito para su política.

Así por ejemplo su elección de Alberto Gonzales para el Ministerio de Justicia constituye un desaire dirigido a quienes objetan las torturas de prisioneros acusados de terrorismo. Asesor jurídico del presidente, Gonzales es autor de disposiciones legales que han permitido eludir las Convenciones de Ginebra y calificar como "enemigos combatientes" a los prisioneros de guerra de Afganistán y de Irak, e instaurar la cárcel de Guantánamo.

Contraviniendo las leyes de Estados Unidos y tratados internacionales, Gonzales no ha vacilado en suspender la prohibición de ejercer "presiones físicas" sobre esos prisioneros con el pretexto de que "en la conducción de la guerra la autoridad del presidente es total" (4).

En cuanto a la designación de Condoleezza Rice en el Departamento de Estado, ¿cómo no ver en ella una reivindicación del unilateralismo puro y duro preconizado por los republicanos autoritarios que rodean al presidente y que las nuevas amenazas contra Irán no hacen más que confirmar?

Sin embargo, la incapacidad de las fuerzas armadas para imponerse en Irak contra los insurgentes prueba los límites de la herramienta militar. Una constatación que puede hacer también en Israel, en el momento de la desaparición de Arafat, el general Ariel Sharon, principal aliado de Bush en Oriente Próximo.

El Primer Ministro israelí constata que la capacidad de sufrimiento de los palestinos sigue siendo superior a la facultad de daño de su ejército. ¿Sabrá sacar las consecuencias?

¿Terminará también Bush por admitir que los aspectos negativos de la mundialización (pobreza agravada de los pobres, injusticias planetarias, rivalidades regionales, desarreglos climáticos, etc.) pueden degenerar en enfrentamientos si no se les opone una concertación multilateral? ¿Y que una potencia no puede pretender imponer la ley por sí sola?

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NOTAS:

(1) Parecer fuertemente condicionado por el marketing político y la propaganda mediática.Véase Outfoxed (2004), el documental de Robert Greenwald sobre la manipulación de la información en Estados Unidos a favor del presidente Bush.
(2) De acuerdo con la asociación Iraq Body Count (www.iraqbodycount.net) la cantidad de civiles muertos debido a la intervención militar en Irak habría superado el 21 de noviembre de 2004 los 14.454. Pero según la revista médica británica The Lancet de noviembre de 2004 la cantidad de civiles iraquíes muertos por causas directa o indirectamente vinculadas con la invasión de Estados Unidos llegaría a los 100.000…
(3) Véase Seymour Hersh, Obediencia debida: del 11-S a las torturas de Abu Ghraib, Aguilar, S.A. de Ediciones-Grupo Santillana, Madrid 2004.
(4) El País, Madrid, 11 de noviembre de 2004.

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